Sobre el dolor miofascial

Descripción general

El dolor miofascial es una afección crónica que afecta el sistema musculoesquelético, en especial los músculos y la fascia. La fascia es el tejido que envuelve los órganos, los vasos sanguíneos, los huesos, las fibras nerviosas y los músculos para mantenerlos en su lugar.

El dolor miofascial se caracteriza por sensibilidad en los músculos, dolor y movilidad limitada. El dolor se relaciona con puntos gatillo miofasciales (zonas sensibles) que pueden causar dolor cerca del punto o en otras partes del cuerpo. Cuando el dolor aparece en otra parte, se llama dolor referido. Sitios comunes de dolor referido son el hombro, la espalda, la cabeza y la cara.

El síndrome de dolor miofascial es una de las formas más comunes de dolor musculoesquelético crónico. Afecta hasta a 80 de cada 100 personas. Puede clasificarse como primario cuando no está relacionado con otros trastornos, o secundario cuando se asocia con otras enfermedades que ocurren al mismo tiempo.

Las causas exactas del dolor miofascial aún no se entienden por completo. El tratamiento puede incluir ejercicio, fisioterapia, masaje, técnicas de relajación y medicamentos.

Causas y factores de riesgo

Las causas del síndrome de dolor miofascial (dolor en los músculos y la fascia, el tejido que los cubre) no se entienden por completo. Puede estar relacionado con movimientos repetidos en el trabajo o en actividades recreativas.

Los factores de riesgo para desarrollar puntos gatillo musculares (zonas tensas y sensibles en el músculo) y el síndrome de dolor miofascial incluyen:

  • Lesiones musculares, como accidentes de automóvil, lesiones deportivas y tensión continua del músculo por movimientos repetitivos o mala postura.
  • Estrés y ansiedad, que pueden hacer que usted apriete los músculos sin darse cuenta.
  • Algunas afecciones médicas, como hipotiroidismo, neuropatía (daño en los nervios) y falta de vitaminas.

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación precisa de sus factores de riesgo y para elegir el manejo adecuado para usted.

Síntomas

Síntomas comunes del síndrome de dolor miofascial incluyen:

  • Dolor localizado en un área específica, como el cuello y un hombro. El dolor puede ser molesto y constante, como latidos, como una presión fuerte, o sentirse como tensión o rigidez.
  • Sensibilidad o dolor en los músculos.
  • Puntos desencadenantes en los músculos que activan el dolor. Un punto desencadenante puede sentirse como un bultito o nudo en el músculo.
  • Debilidad muscular.
  • Menor rango de movimiento: no poder mover o estirar por completo una articulación.

Otros síntomas que pueden presentarse incluyen:

  • Fatiga (sentir mucho cansancio)
  • Dificultad para dormir
  • Dolores de cabeza
  • Sentir ansiedad o estrés

Es importante saber que el dolor puede aparecer solo, sin presión, y puede sentirse en partes del cuerpo que parecen no estar relacionadas con los puntos desencadenantes. Si presenta alguno de estos síntomas, consulte a su profesional de salud para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Los remedios caseros o los medicamentos de venta libre pueden aliviar de forma temporal, pero lo mejor es buscar la orientación de un profesional para un tratamiento personalizado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de dolor miofascial, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia médica: El profesional de la salud le preguntará sobre sus síntomas, qué los desencadena, sus antecedentes médicos y los medicamentos que usa.
  • Examen físico: El médico buscará cambios en la postura, como encorvamiento de los hombros o desalineación de la cabeza con la columna. Aplicará presión suave para palpar bandas tensas de músculo que pueden causar pequeñas contracciones o desencadenar dolor. También puede observar cómo camina o cómo realiza actividades como levantar objetos o estirarse.

Según los hallazgos iniciales y su situación personal, pueden realizarse exámenes, pruebas y procedimientos adicionales. Algunas pruebas pueden ayudar a identificar posibles causas del dolor miofascial.

  • Pruebas de imagen: Pueden incluir radiografías, ecografía, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) para ver estructuras internas del cuerpo (como articulaciones y músculos) y ayudar a descartar afecciones.
  • Pruebas de laboratorio: Pueden incluir un hemograma completo; niveles en sangre de calcio, fósforo y fosfatasa alcalina; ácido úrico; creatinina; y niveles de una enzima muscular llamada creatinfosfoquinasa (CPK), para investigar posibles infecciones o trastornos musculares.
  • Electromiografía (EMG): Evalúa la función del músculo y la fatiga.
  • Evaluación psicológica y pruebas psicométricas: Pueden ayudar al diagnóstico al relacionar los síntomas con factores de estrés específicos.

Recuerde consultar a su profesional de salud para obtener un diagnóstico adecuado y para determinar las pruebas apropiadas para su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el síndrome de dolor miofascial (SDM) son aliviar el dolor, mejorar su capacidad para moverse y hacer sus actividades, y mejorar su calidad de vida. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

Medicamentos:

  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los relajantes musculares pueden reducir el dolor y la inflamación en los músculos afectados.

Terapias:

  • La fisioterapia incluye ejercicios de estiramiento y actividades para mejorar la postura, aumentar la movilidad y fortalecer los músculos.
  • La liberación miofascial es una técnica manual que busca recuperar la longitud de la fascia (tejido que envuelve los músculos), reducir limitaciones y aliviar el dolor.
  • La terapia de luz roja, también llamada terapia de luz de bajo nivel o terapia fría, expone los puntos gatillo (zonas sensibles del músculo) a luz infrarroja cercana. Esto puede favorecer la curación y reducir el dolor.
  • La estimulación eléctrica consiste en colocar electrodos sobre el músculo afectado para provocar contracciones rápidas, lo que puede ayudar a aliviar el dolor.
  • La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS) usa señales eléctricas de bajo voltaje para estimular el área dolorosa y aliviar el dolor.

Cuidados personales y cambios en hábitos de salud:

  • Corregir la postura puede reducir la tensión en los músculos y aliviar el dolor.
  • El vendaje neuromuscular (Kinesio Taping) puede dar soporte a músculos y articulaciones.

Otros tratamientos:

  • La punción seca consiste en insertar agujas delgadas dentro y alrededor de los puntos gatillo para liberar la tensión en los músculos.
  • La acupuntura usa agujas delgadas en distintas partes del cuerpo para aliviar el dolor.

Cada uno de estos tratamientos busca abordar distintos aspectos del SDM, como reducir la inflamación, mejorar la función muscular, liberar la tensión en los puntos gatillo, favorecer la curación y mejorar el bienestar general. Se pueden recomendar otros tratamientos según sus síntomas y su situación. Es importante consultar con un profesional de la salud para determinar el plan de tratamiento más adecuado para usted.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.