Diagnóstico de los trastornos temporomandibulares (TTM)
Descripción general
El trastorno temporomandibular (TTM) es un conjunto de problemas que afectan los músculos y las articulaciones que permiten mover la mandíbula.
Para diagnosticar el TTM, el personal de salud usa una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Estos ayudan a confirmar el diagnóstico y a determinar el tipo y la gravedad del TTM. Métodos comunes:
- Examen clínico: Un dentista especializado evalúa la articulación de la mandíbula usando los Criterios Diagnósticos para los Trastornos Temporomandibulares, Eje I (CD/TTM). Este examen incluye una revisión física de la articulación temporomandibular (ATM) y de los músculos de la cabeza y el cuello.
- Evaluación de antecedentes médicos: Usted informa su historia clínica y los síntomas que presenta relacionados con el TTM.
- Imágenes diagnósticas: Por lo general se toman radiografías panorámicas y del cráneo para revisar la estructura de la articulación de la mandíbula y buscar señales de daño o desgaste.
- Prueba de palpación y auscultación: En el examen de la ATM, el profesional aplica presión en ambos lados de la cara para evaluar sensibilidad o dolor (palpación). También escucha la articulación con un estetoscopio para detectar sonidos anormales (auscultación).
Además de estos exámenes, hay otros que ayudan a definir la etapa o la gravedad del TTM:
- Evaluación del rango de movimiento: Se mide qué tanto puede abrir la boca y los movimientos hacia los lados y hacia adelante, y si hay desviaciones o límites al moverla.
- Evaluación del dolor: Se analiza la naturaleza, la intensidad y la ubicación del dolor en la ATM y en los músculos de la mandíbula. Puede usarse la Escala Visual Análoga (EVA) para calificar la intensidad del dolor.
- Evaluación de la sensibilidad muscular: El médico aplica presión para evaluar el dolor profundo en los músculos y articulaciones relacionados con el TTM.
- Índice de disfunción clínica de Helkimo: Esta escala mide la gravedad del TTM y clasifica a las personas en grupos según la presencia y la intensidad de los síntomas.
Recuerde que cada persona es diferente. Es esencial consultar a un profesional de la salud que evalúe su situación y le dé recomendaciones personalizadas.