Acerca del trastorno de la articulación temporomandibular (ATM)
Los trastornos temporomandibulares (TTM) son un grupo de problemas que afectan los músculos y la articulación que permite mover la mandíbula, llamada articulación temporomandibular (ATM). No es un solo diagnóstico, sino un conjunto de trastornos que pueden causar dolor y problemas en la articulación de la mandíbula y en las estructuras cercanas.
Los TTM pueden tener varias causas, como una mala mordida (cómo encajan sus dientes), el estrés, enfermedades de las articulaciones o problemas en los músculos y en los nervios que controlan el movimiento.
Los síntomas comunes incluyen dolor en los músculos de la mandíbula, delante del oído y en la misma articulación de la mandíbula (ATM). También puede costarle mover la mandíbula, notar que cada lado se mueve de forma diferente y escuchar chasquidos o crujidos al abrir y cerrar la boca.
Es importante buscar ayuda profesional para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto puede aliviar los síntomas y mejorar cómo funciona su mandíbula.
El trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) es una afección con síntomas como dolor, chasquidos y problemas para mover la mandíbula. La causa exacta no se conoce por completo. Se cree que es una combinación de varios factores, entre ellos:
- Factores locales o estructurales: Incluyen el movimiento del “cojín” de la articulación (desplazamiento del disco articular), una estructura de la articulación anormal, cóndilos de la mandíbula poco desarrollados (hipoplásicos), hábitos como apretar y rechinar los dientes (bruxismo) y lesiones alrededor de la mandíbula. Estos factores pueden causar el trastorno de la ATM.
- Condiciones médicas de base: Algunas enfermedades que afectan todo el cuerpo también pueden contribuir. Incluyen fibromialgia, cambios en la función de nervios y músculos, enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide y el lupus eritematoso, además de condiciones de salud mental y apnea del sueño.
Factores de riesgo no modificables para el trastorno de la ATM (no se pueden controlar para reducir el riesgo):
- Edad: Es más común en mujeres jóvenes menores de 30 años. Sin embargo, estudios recientes muestran que es más frecuente entre los 45 y 64 años, y su aparición tiende a disminuir a medida que las personas envejecen.
- Genética: Hay evidencia de que la genética influye. Tener antecedentes familiares de este trastorno o de problemas relacionados, como trastornos de la mandíbula o dolor crónico, puede aumentar el riesgo.
Factores de riesgo modificables para el trastorno de la ATM (se pueden controlar para reducir el riesgo):
- Estrés: Es un factor importante. Puede hacer que los músculos trabajen de más y se cansen. Esto causa tensión muscular, dientes que no encajan bien al morder, desplazamiento de partes de la articulación de la mandíbula y desgaste de la articulación. Más estrés puede aumentar la posibilidad de síntomas como dolor de cabeza, apretar los dientes, dolor en el cuello y hombros y tensión muscular.
- Mala calidad del sueño: Los estudios muestran que las alteraciones del sueño pueden contribuir al desarrollo de los síntomas.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted vaya a tener el trastorno, y personas sin estos factores también pueden desarrollarlo. Si le preocupa su riesgo, consulte con su profesional de salud para recibir consejos personalizados.
Los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) pueden causar varios síntomas. Los síntomas pueden variar según otros problemas de salud o factores personales. En las primeras etapas de este problema, los síntomas más comunes incluyen:
- Dificultad para masticar
- Dolor o sensibilidad en la articulación de la mandíbula, el cuello y los hombros, o en o alrededor del oído, al masticar, hablar o abrir mucho la boca
- Molestia, rigidez o dolor en la mandíbula
- Dolores de cabeza
Cuando el trastorno de la ATM avanza o empeora, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:
- Zumbido en los oídos (tinnitus)
- Pérdida de audición
- Chasquidos al abrir mucho la boca o al cerrarla
- Sensación de que los dientes de arriba y de abajo no encajan bien al morder
- Dolor en la cara o en el cuello
Para diagnosticar los trastornos temporomandibulares (TTM), se realizan con frecuencia varias evaluaciones, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Examen clínico: Un dentista especialista evalúa la articulación de la mandíbula usando los Criterios Diagnósticos para los Trastornos Temporomandibulares (DC/TMD), Eje I. Esta prueba incluye un examen físico de la articulación temporomandibular (ATM) y de los músculos de la cabeza y el cuello.
- Revisión de antecedentes médicos: Usted comparte su historia clínica y cualquier síntoma que tenga relacionado con los TTM.
- Imágenes diagnósticas: Por lo general se toman radiografías panorámicas y del cráneo para ver la estructura de la articulación y buscar signos de daño o desgaste.
- Prueba de palpación y auscultación: En el examen clínico se aplica presión a ambos lados de la cara para evaluar dolor o sensibilidad. La auscultación, usando un estetoscopio, ayuda a identificar sonidos anormales en la articulación.
Además de estas evaluaciones, pruebas y procedimientos comunes, hay otros que ayudan a determinar la gravedad de los TTM. Estos pueden incluir:
- Evaluación del rango de movimiento: Se mide qué tan ampliamente puede abrir la boca y los movimientos hacia los lados y hacia adelante. También se observan desplazamientos inusuales o limitaciones del movimiento.
- Evaluación del dolor: Se valora la naturaleza, la intensidad y la ubicación del dolor en las articulaciones temporomandibulares y en los músculos de la mandíbula. Las personas pueden usar Escalas Visuales Análogas (EVA) para calificar la intensidad del dolor.
- Evaluación de la sensibilidad muscular: El profesional aplicará presión para evaluar la sensibilidad al dolor profundo en los músculos y las articulaciones relacionados con los TTM.
- Índice clínico de disfunción de Helkimo: Este índice mide la gravedad del problema con una escala que clasifica a las personas en diferentes grupos según la presencia y la intensidad de los síntomas.
Es importante saber que estas evaluaciones, pruebas y procedimientos ayudan a diagnosticar y evaluar los TTM, pero siempre deben ser realizados por un profesional de la salud capacitado.
Los objetivos del tratamiento de los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) incluyen:
- Eliminar o reducir el dolor
- Recuperar los movimientos normales de la mandíbula
- Mejorar la calidad de vida de la persona
Para lograr estos objetivos, hay varias opciones de tratamiento. Estas incluyen:
- Tratamiento conservador:
- Educación del paciente: Aprender sobre los trastornos de la ATM y entender sus causas y factores que los provocan ayuda a manejar mejor los síntomas.
- Analgésicos: Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se usan con frecuencia para reducir el dolor y la inflamación. Medicamentos como el diclofenaco tienen propiedades antiinflamatorias y para el dolor.
- Terapia con férula: Las férulas de estabilización, hechas a la medida, protegen la articulación de la mandíbula de demasiada presión y ayudan a disminuir la tensión muscular.
- Fisioterapia: Técnicas como la manipulación suave de los tejidos blandos, la liberación miofascial (relaja zonas tensas en los músculos) y ejercicios guiados para relajar y estirar los músculos pueden aliviar la tensión en los músculos de la masticación y mejorar la coordinación.
- Procedimientos:
- Inyecciones intraarticulares: Consisten en inyectar medicamentos directamente en la articulación temporomandibular para reducir el dolor y la inflamación.
- Artrocentesis: Se lava la articulación con líquido estéril para retirar residuos y reducir la inflamación.
- Artroscopia: Cirugía mínimamente invasiva en la que se introduce una cámara pequeña en la articulación para ver y tratar problemas estructurales.
- Cirugías abiertas de la articulación: En casos más graves, pueden ser necesarias para reparar o reemplazar estructuras dañadas.
- Autocuidado y cambios en los hábitos de salud:
- Técnicas para reducir el estrés.
- Ejercicios de rango de movimiento para la mandíbula.
- Evitar actividades que fuerzan la articulación de la mandíbula.
Es importante saber que cada opción actúa de manera diferente para cumplir los objetivos del tratamiento. En general, se usa una combinación de enfoques adaptada a las necesidades de cada persona para lograr los mejores resultados en el manejo de los trastornos de la ATM. Hable sobre sus síntomas con un profesional de la salud, quien puede recomendarle las opciones de tratamiento más adecuadas para su situación.
La manera en que los trastornos temporomandibulares (TTM), que afectan la articulación de la mandíbula, avanzan con el tiempo puede variar entre personas. Aun así, hay patrones y complicaciones que pueden aparecer:
- Dolor crónico: los TTM pueden causar dolor de mandíbula constante. Puede afectar actividades diarias como comer y hablar.
- Dolores de cabeza: pueden ocurrir por tensión muscular y por dolor que se siente en otra zona.
- Dolor de cuello: el dolor en el cuello puede deberse a los TTM.
- Hinchazón en la cara: en algunos casos, los TTM pueden causar hinchazón o inflamación en la cara.
Si los síntomas siguen o empeoran, se pueden considerar tratamientos más invasivos, como el lavado de la articulación o la cirugía.
Es importante saber que ningún tratamiento funciona por completo para todas las personas con TTM. Cada persona vive los TTM de forma distinta. Por eso, es clave trabajar con un profesional de la salud para decidir el mejor plan de tratamiento para su situación.