Acerca de la disfunción de la articulación sacroilíaca

Descripción general

La disfunción de la articulación sacroilíaca es dolor en la parte baja de la espalda causado por movimiento anormal de esta articulación. Esta articulación conecta el sacro (parte inferior de la columna) con el ilion (hueso de la pelvis). Puede ocurrir cuando la articulación se mueve muy poco o demasiado. Se estima que es la causa en hasta 40 de cada 100 casos de dolor en la parte baja de la espalda.

La articulación sacroilíaca es una estructura compleja. Tiene una parte sinovial (con líquido) y otra cartilaginosa (de cartílago). La sostienen ligamentos (sacroilíacos, sacrotuberoso, sacroespinoso) y músculos de la zona lumbar y del abdomen.

Esta disfunción puede deberse a desequilibrios musculares, diferencia en la longitud de las piernas o lesiones repentinas. Los síntomas comunes incluyen dolor en la parte baja de la espalda, dolor en los glúteos, molestia en la cadera y dificultad para sentarse o para pasar de estar sentado a estar de pie.

El diagnóstico suele hacerse con un examen físico y, a veces, con pruebas de imagen. Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos, ejercicios de fisioterapia e inyecciones en la articulación. En algunos casos, se puede recomendar cirugía para estabilizar la articulación.

Causas y factores de riesgo

Las causas de fondo de la disfunción de la articulación sacroilíaca no se conocen por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden contribuir a que se desarrolle. Estos incluyen:

  • Funcionamiento alterado: Cambios en cómo trabaja la articulación sacroilíaca pueden afectar los músculos y ligamentos alrededor, y causar dolor o problemas.
  • Incapacidad para repartir el peso: La articulación puede no soportar o distribuir el peso como debe, aunque no haya una enfermedad o lesión específica.
  • Problemas de músculos y huesos: Diferentes trastornos musculoesqueléticos pueden afectar la articulación sacroilíaca y causar molestias o limitar su función.

Los factores de riesgo que no se pueden cambiar incluyen:

  • Espondilitis anquilosante y artritis reactiva: Son tipos de artritis inflamatoria que empeoran con el tiempo y afectan sobre todo la columna y las caderas. La sacroilitis (inflamación de las articulaciones sacroilíacas) suele ser un síntoma temprano.
  • Lesión traumática: Un golpe o daño en las articulaciones sacroilíacas puede causar inflamación y llevar a sacroilitis degenerativa (desgaste de la articulación).
  • Embarazo: El estiramiento de las articulaciones sacroilíacas en este tiempo puede ponerles tensión y causar sacroilitis.
  • Infección: Una infección en la articulación sacroilíaca puede causar inflamación y daño.

Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar o controlar incluyen:

  • Pasar mucho tiempo sentado o de pie, correr, o cargar demasiado peso sobre una sola pierna por periodos largos.
  • Uso excesivo o movimientos repetitivos que pueden dañar la articulación.
  • Obesidad, que pone tensión extra en las articulaciones sacroilíacas.

Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar disfunción de la articulación sacroilíaca, pero no la garantizan. Si sospecha que la tiene o le preocupan sus factores de riesgo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la disfunción de la articulación sacroilíaca (la unión entre la parte baja de la columna y la pelvis) incluyen:

  • Dolor en la parte baja de la espalda: Muchas personas con este problema sienten dolor lumbar, que puede ser de leve a intenso.
  • Dificultad para caminar: Algunas personas pueden tener dificultad para caminar por la molestia que causa la disfunción.

A medida que esta disfunción avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Rigidez o pérdida de flexibilidad: La disfunción de la articulación puede causar rigidez o limitar el movimiento.
  • Hinchazón: La inflamación en la articulación puede causar hinchazón en la zona afectada.
  • Movimiento limitado: A medida que empeora, puede disminuir la capacidad de mover las caderas y la parte baja de la espalda.
  • Dolor que se extiende hacia las piernas: El dolor puede ir desde la parte baja de la espalda y las nalgas hacia una o ambas piernas.
  • Dolor en la ingle: Algunas personas también pueden sentir dolor en la ingle.

Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra, y no todos tendrán todos estos síntomas. Si sospecha que tiene disfunción de la articulación sacroilíaca, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.

Diagnóstico

Para diagnosticar la disfunción de la articulación sacroilíaca, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el médico puede mover las articulaciones al flexionar y rotar la rodilla y la cadera para ver si eso causa dolor.
  • Historia clínica: le preguntarán sobre sus síntomas, su historia médica y cualquier lesión o afección previa que pueda contribuir al dolor.
  • Pruebas de imagen: las radiografías o la resonancia magnética (RM) pueden aportar información sobre las posibles causas. Sin embargo, por sí solas no son fiables para diagnosticar esta disfunción, porque a menudo no detectan bien el problema.

Para determinar la gravedad de la disfunción, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Maniobras provocativas: son pruebas físicas para diagnosticar sacroileítis o disfunción de la articulación sacroilíaca. Usan movimientos que ponen tensión en las articulaciones sacroilíacas para ver si causan dolor. Ejemplos: prueba de distracción, prueba de compresión, prueba de Gaenslen, prueba de empuje del muslo, prueba de empuje sacro y prueba de flexión, abducción y rotación externa (FABER). Por lo general, se necesitan tres pruebas positivas para diagnosticar esta disfunción.
  • Bloqueo diagnóstico: un bloqueo guiado por fluoroscopia (una inyección guiada por imágenes) es el método más fiable para el diagnóstico. Si el dolor disminuye después de una inyección de un medicamento para adormecer el área (un anestésico) en la articulación sacroilíaca, se confirma el diagnóstico.
  • Alivio con inyección de anestésico local: el alivio del dolor después de una inyección de anestésico en la articulación sacroilíaca o en las ramas nerviosas laterales puede usarse para diagnosticar la disfunción de la articulación sacroilíaca.

Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado y determinar la gravedad de la disfunción de la articulación sacroilíaca.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la disfunción de la articulación sacroilíaca son aliviar el dolor, mejorar la función de la articulación y recuperar la movilidad. Estas son las opciones recomendadas y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos:
  • Antiinflamatorios no esteroides (AINE): ayudan a reducir el dolor y la inflamación en la articulación sacroilíaca.
  • Relajantes musculares: pueden relajar los músculos alrededor de la articulación sacroilíaca. Así bajan el dolor y los espasmos musculares.
  • Terapias:
  • Fisioterapia: incluye ejercicios para fortalecer los músculos del abdomen y la pelvis. Mejora la estabilidad y reduce la carga sobre la articulación sacroilíaca.
  • Acupuntura: esta terapia tradicional china estimula el sistema nervioso. Libera sustancias naturales que alivian el dolor y favorece la curación.
  • Terapia manual: técnicas como el tuina o la manipulación fascial buscan relajar los tejidos blandos y los músculos alrededor de la articulación sacroilíaca. Ayudan a recuperar la alineación de la articulación y a disminuir el dolor.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Inyecciones de corticosteroides (corticoides): llevan un medicamento antiinflamatorio directamente a la articulación sacroilíaca. Ofrecen alivio del dolor a corto plazo.
  • Denervación por radiofrecuencia: usa calor para interrumpir los nervios que transmiten las señales de dolor desde la articulación sacroilíaca.
  • Cambios en hábitos de salud:
  • Descanso: hacer pausas y evitar actividades que empeoran los síntomas puede ayudar a reducir el dolor y favorecer la curación.
  • Aplicar hielo o calor: alternar compresas frías (hielo) y calor puede aliviar el dolor y la inflamación en la articulación sacroilíaca.

Es importante saber que la eficacia de cada opción puede variar de una persona a otra. Consultar con un profesional de la salud es clave para decidir el enfoque más adecuado para su situación.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis apropiada para su caso. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.