Acerca del síndrome de dolor femoropatelar

Descripción general

El síndrome de dolor patelofemoral (PFPS, por sus siglas en inglés), también llamado rodilla del corredor, causa dolor en la parte delantera de la rodilla y alrededor de la rótula.

Afecta con frecuencia a atletas, sobre todo a corredores y jugadores de baloncesto. También puede presentarse en personas que no son atletas, en adolescentes, en quienes hacen trabajo físico y en personas mayores.

El PFPS puede deberse a uso excesivo de la rodilla, a un golpe o lesión, o a que la rótula no esté bien alineada.

El síntoma principal es un dolor sordo y molesto en la parte delantera de la rodilla.

El diagnóstico se basa en un examen físico y en sus antecedentes médicos.

El tratamiento suele ser sin cirugía. Puede incluir medicamentos para el dolor, cambios en sus actividades, terapia física y el método RICE (reposo, hielo, compresión y elevación).

La cirugía se considera la última opción, para casos graves que no mejoran con tratamientos no invasivos (sin cirugía).

Causas y factores de riesgo

Las causas del síndrome de dolor patelofemoral no se entienden por completo. Por lo general, se relaciona con problemas en la articulación donde la rótula se une al fémur (articulación femoropatelar). Varios factores pueden contribuir:

  • Debilidad del músculo cuádriceps: Las personas con este síndrome suelen tener más débiles los músculos del muslo (cuádriceps) que quienes no lo tienen. Esta debilidad reduce la fuerza máxima que el músculo del muslo puede producir. Esto puede contribuir al desarrollo del síndrome.
  • Desalineación de la rótula: Los desequilibrios entre los músculos del muslo, en especial entre los del lado interno y los del lado externo, pueden hacer que la rótula se incline más. Esta desalineación puede aumentar el riesgo de este síndrome.

Factores de riesgo no modificables, es decir, que no se pueden cambiar para reducir el riesgo de tener esta afección:

  • Edad: Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen mayor riesgo, aunque las personas mayores también pueden verse afectadas.
  • Sexo: Las mujeres tienen más probabilidad que los hombres, posiblemente por mayor riesgo de desequilibrio muscular y por el ángulo más amplio de la pelvis de la mujer.

Factores de riesgo modificables, es decir, que sí se pueden cambiar para reducir el riesgo:

  • Uso excesivo de la rodilla: Actividades con esfuerzo repetido sobre la rodilla, como correr o saltar, pueden aumentar el riesgo.
  • Desequilibrio muscular: La debilidad en algunos músculos alrededor de la cadera y la rodilla puede causar una alineación incorrecta de la rótula y aumentar el riesgo.

Es importante saber que estos factores no son causas ni predictores definitivos. Cada persona es diferente y pueden influir otros factores. Le recomendamos consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del síndrome de dolor femoropatelar (dolor en la parte delantera de la rodilla) incluyen:

  • Dolor molesto en la parte de adelante de la rodilla
  • Dolor que empeora al subir escaleras, correr, saltar o ponerse en cuclillas
  • Dolor después de estar sentado mucho tiempo con la rodilla doblada, como al ver una película en el cine
  • Crujidos o chasquidos en la rodilla al subir escaleras o después de estar sentado mucho tiempo

A medida que el síndrome de dolor femoropatelar avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Mayor dolor durante el ejercicio o la actividad física
  • Dolor al doblar la rodilla, como al subir escaleras, saltar o ponerse en cuclillas
  • Dolor que persiste incluso en reposo
  • Hinchazón e inflamación alrededor de la rodilla
  • Movimiento limitado de la rodilla
  • Debilidad o sensación de inestabilidad en la rodilla

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y no siempre indican este síndrome. Si usted presenta alguno de estos síntomas, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el síndrome de dolor patelofemoral (dolor en la parte frontal de la rodilla), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:

  • Antecedentes médicos: Su médico le preguntará sobre sus síntomas, su salud en general y su vida diaria.
  • Examen físico: Consiste en revisar su rodilla en varias posiciones para evaluar el movimiento y el dolor. También puede buscar señales de lesión o pérdida de músculo y escuchar si hay crepitación (ruidos como chasquidos o rechinidos).
  • Radiografías: Estas imágenes ayudan a evaluar la articulación entre la rótula y el fémur (articulación patelofemoral). Se busca si hay estrechamiento del espacio de la articulación, desgaste de las superficies lisas o crecimientos de hueso extra llamados espolones óseos.
  • Resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada (TC): Pueden pedirse para ver la articulación con más detalle. Sin embargo, si se sospecha que la causa del dolor de rótula es la artritis, por lo general no se necesitan.

Para determinar la etapa o gravedad del síndrome de dolor patelofemoral, los médicos pueden usar estudios de imagen. Según cómo se vea la articulación, se clasifica en cuatro etapas:

  • Leve: Más de 3 milímetros (mm) de espacio en la articulación
  • Moderada: Menos de 3 mm de espacio en la articulación, pero sin contacto entre huesos
  • Grave: Las superficies óseas están en contacto en menos de una cuarta parte de la articulación
  • Muy grave: Contacto óseo en toda la superficie de la articulación

Recuerde: estos exámenes y pruebas deben realizarlos profesionales de la salud. Ellos interpretarán los resultados y le darán la orientación adecuada según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del síndrome de dolor patelofemoral (dolor en la parte delantera de la rodilla) son aliviar el dolor, bajar la hinchazón, mejorar la función de la rodilla y prevenir episodios futuros. Estas son las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos:
  • Medicamentos antiinflamatorios de venta sin receta, llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, pueden ayudar a reducir el dolor y la hinchazón relacionados con este síndrome. Sin embargo, evite usarlos por mucho tiempo por el riesgo de problemas del estómago e intestinos.
  • Terapias:
  • Fisioterapia: Un fisioterapeuta puede recomendar ejercicios, estiramientos, rodilleras o férulas, vendaje de la rótula y masaje para aliviar los síntomas y acelerar la recuperación.
  • Ejercicios terapéuticos de rodilla y cadera: Son el enfoque más constante para tratar este problema. Pueden mejorar la función de la rodilla, bajar la intensidad del dolor y aumentar el rango de movimiento.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Artroscopia: Esta cirugía mínimamente invasiva usa cortes pequeños para quitar cartílago dañado y liberar tendones tensos. Esto mejora la movilidad de la rodilla y alivia la tensión.
  • Transferencia de la tuberosidad tibial: En casos graves, mover la tuberosidad tibial y el tendón rotuliano para realinear la rótula puede mejorar la alineación de la rodilla.
  • Cuidados personales y cambios en hábitos de salud:
  • Modificación de la actividad: Evitar o reducir actividades repetitivas de alto impacto como correr, saltar, arrodillarse, ponerse en cuclillas y sentarse por mucho tiempo puede prevenir más daño en la rodilla y que este problema regrese.
  • Protocolo RICE (reposo, hielo, compresión y elevación): Descansar la pierna, aplicar compresas de hielo con regularidad, usar vendas de compresión y elevar la rodilla por encima del nivel del corazón puede ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.
  • Usar calzado con buen soporte: El uso de plantillas ortopédicas o plantillas de soporte puede dar estabilidad al pie y al tobillo.

Recuerde consultar con su profesional de la salud antes de comenzar cualquier medicamento o tratamiento. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pida a su profesional de la salud la dosis adecuada para su situación. Los efectos secundarios pueden ocurrir. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.