Acerca de la bursitis de la rodilla
La bursitis de rodilla es la hinchazón o inflamación de unas bolsas pequeñas llenas de líquido, llamadas bursas, que están entre la piel y el tendón, o entre el tendón y el hueso en la articulación de la rodilla. Estas bolsas actúan como almohadillas. Reducen el roce entre los tejidos blandos y el hueso.
La bursitis de rodilla puede ocurrir cuando se pone demasiada presión sobre estas bolsas, ya sea por movimientos repetitivos o por un golpe directo. Esto hace que las bursas se inflamen y se hinchen. Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón, dolor al tocar, rigidez y menor movimiento de la rodilla.
El reposo y cambios en sus actividades diarias pueden aliviar los síntomas. Pero si siguen o vuelven por movimientos repetitivos o por otros problemas de salud, puede ser necesario un tratamiento médico.
La bursitis de la rodilla, también llamada bursitis prerrotuliana, puede aparecer por varias causas y de distintas maneras. Estas incluyen:
- Presión prolongada en la articulación de la rodilla, como arrodillarse por mucho tiempo
- Movimientos repetitivos, como arrodillarse o doblar la rodilla de forma continua
- Traumatismo por presión directa o por un golpe en la rodilla
- Infección que entra en la bolsa (bursa: pequeña bolsa con líquido que amortigua la articulación), lo cual puede ocurrir después de procedimientos médicos invasivos
- Enfermedades autoinmunes (cuando las defensas atacan por error al cuerpo), como artritis reumatoide, artrosis (osteoartritis), gota, esclerodermia y lupus eritematoso sistémico (LES)
- Las personas con diabetes pueden tener mayor riesgo de desarrollar bursitis
Factores de riesgo no modificables para la bursitis de rodilla (factores que no se pueden cambiar ni controlar):
- Edad: el riesgo aumenta con la edad por el desgaste natural de los tendones y las articulaciones
- Sexo: los hombres tienen más probabilidad de desarrollar bursitis de rodilla
- Antecedentes familiares de artrosis (osteoartritis): los antecedentes de problemas articulares como la artrosis, o de enfermedades inflamatorias, aumentan la probabilidad de bursitis de rodilla
Factores de riesgo modificables para la bursitis de rodilla (factores que sí se pueden cambiar o controlar):
- Índice de masa corporal (IMC): el exceso de peso pone más carga en las rodillas y aumenta el riesgo de irritación e inflamación de las bolsas
- Lesión previa de rodilla: una lesión pasada puede debilitar o dañar estructuras alrededor de la articulación y facilitar la inflamación y la bursitis
- Tabaquismo: fumar reduce el flujo de sangre y retrasa la curación, lo que puede aumentar la posibilidad de tener bursitis de rodilla o de que dure más
- Nivel de actividad física: actividades repetitivas o uso excesivo de la articulación de la rodilla en deportes o trabajo físico pueden irritar las bolsas y causar inflamación
- Nivel educativo: algunos estudios sugieren que niveles educativos más bajos pueden relacionarse con trabajos o estilos de vida con más esfuerzo físico, lo que puede contribuir a la bursitis de rodilla
Comprender estos factores de riesgo ayuda a identificar a quienes podrían desarrollar bursitis de rodilla y a guiar estrategias de prevención. Sin embargo, consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y tratamientos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la bursitis de la rodilla (inflamación de la bursa, una pequeña bolsa con líquido que amortigua la articulación) incluyen:
- Dolor alrededor de la rodilla al tocarla
- Hinchazón visible alrededor de la articulación
- Sensibilidad al tacto, enrojecimiento o calor alrededor de la rodilla
Cuando la bursitis de la rodilla avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Movimiento limitado de la rodilla
- Hinchazón y enrojecimiento en la zona alrededor de la bursa
- Edema con fóvea (hinchazón que deja una hendidura al presionar)
- Más dolor al mover la rodilla
- Rigidez o dificultad para mover la rodilla
- Dolor sordo o que late en la rodilla, sobre todo al presionarla
Es importante saber que la bursitis crónica (de larga duración), que ocurre durante más tiempo, puede doler menos, porque la bursa ha tenido tiempo de estirarse y guardar exceso de líquido. Si presenta alguno de estos síntomas o sospecha bursitis de la rodilla, consulte con un profesional de salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la bursitis de rodilla (inflamación de una bolsa con líquido que amortigua la articulación), los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: Su médico le preguntará sobre sus síntomas y sus antecedentes médicos.
- Examen físico: Su médico examinará su rodilla y la comparará con la rodilla no afectada. Revisará si hay hinchazón, dolor al tocar y calor. También puede medir qué tanto se mueve su rodilla afectada.
- Pruebas de imagen: Las radiografías ayudan a descartar otras causas y a evaluar su rodilla. La resonancia magnética (RM) o el ultrasonido (ecografía) pueden ayudar a ver la zona y diagnosticar la bursitis.
- Aspiración de líquido: Si se sospecha una infección, su médico puede usar una aguja para extraer líquido de la bursa y analizarlo.
Para saber la etapa o qué tan grave es la bursitis de rodilla, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Repetir el examen físico: Su médico puede vigilar con el tiempo si cambian la hinchazón, el dolor al tocar y el calor.
- Pruebas de imagen de control: Se pueden hacer más pruebas, como RM o ultrasonido, para evaluar la evolución o la gravedad de la bursitis.
- Análisis de sangre: Pueden ayudar a descartar otras enfermedades que podrían estar afectando su rodilla.
Recuerde: solo un profesional de la salud puede darle un diagnóstico preciso y decidir el tratamiento adecuado para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la bursitis de rodilla (inflamación de la bolsa o bursa) son aliviar el dolor, reducir la inflamación y favorecer la curación. Estos son los tipos de tratamiento y cómo funcionan:
- Medicamentos:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): ayudan a reducir el dolor y la inflamación en la articulación de la rodilla.
- Antibióticos por vía oral: si el líquido de la bolsa (bursa) está infectado, pueden recetar antibióticos para tratar la infección.
- Inyecciones de corticosteroides (medicina tipo cortisona): en casos graves o cuando los tratamientos conservadores no funcionan, pueden ayudar a reducir la inflamación y aliviar los síntomas.
- Terapias:
- Descanso: dejar de hacer actividades que irritan la rodilla permite la curación y reduce más inflamación.
- Hielo: aplicar compresas de hielo en la zona afectada ayuda a disminuir la hinchazón y el dolor.
- Terapia física: ejercicios específicos pueden fortalecer los músculos alrededor de la bolsa (bursa), dar soporte a la rodilla y reducir la tensión sobre la bolsa.
- Cambios en sus hábitos de salud:
- Evite actividades que empeoran el problema; use posturas y técnicas de movimiento correctas.
- Use protección acolchada o rodilleras para proteger la rodilla.
- Haga estiramientos y ejercicios para fortalecer los músculos del abdomen y la espalda baja; esto mejora la flexibilidad y reduce la carga sobre la rodilla.
Otros tratamientos:
- Cirugía: en casos raros, si los tratamientos no quirúrgicos no funcionan, se puede considerar quitar la bolsa con cirugía como último recurso.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud antes de iniciar cualquier medicamento o tratamiento. Puede darle consejos personalizados según su situación.
La dosis del medicamento puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre efectos secundarios.