Acerca de la artritis de la rodilla

Descripción general

La artritis de la rodilla es un problema con inflamación y dolor en la articulación de la rodilla. “Artritis” es un término general para la inflamación y la rigidez dolorosa en las articulaciones.

Los síntomas pueden incluir rigidez, hinchazón, dolor que empeora después de hacer ejercicio, debilidad en las rodillas, ruidos como crujidos o roces en las rodillas, y problemas para caminar.

Las opciones de tratamiento incluyen medicamentos para el dolor de uso tópico (que se aplican en la piel), antiinflamatorios no esteroideos (AINE), inyecciones de corticoides (medicinas antiinflamatorias), bajar de peso si tiene sobrepeso, y ejercicio suave como aeróbicos en el agua o tai chi.

Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y un plan de tratamiento personalizados.

Causas y factores de riesgo

La artritis de rodilla ocurre cuando se desgasta el cartílago de la articulación de la rodilla. Esto causa dolor, rigidez e inflamación. Este desgaste puede deberse a varios factores, como:

  • Esfuerzo o carga excesiva en la articulación
  • Tendencia genética (se hereda)
  • Inflamación dentro de la articulación
  • Desequilibrio entre cómo el cuerpo forma y cómo desgasta el cartílago

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: el riesgo de tener artritis de rodilla aumenta con la edad.
  • Sexo: las mujeres tienen más riesgo que los hombres.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con artritis de rodilla aumenta el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar o manejar:

  • Índice de masa corporal (IMC): tener sobrepeso u obesidad pone más carga en la rodilla.
  • Lesión previa de rodilla: una lesión previa, como un desgarro de ligamento o una fractura, puede aumentar el riesgo.
  • Tabaquismo: fumar se ha relacionado con un mayor riesgo de artritis de rodilla.
  • Actividad física: la falta de actividad física regular puede contribuir a que se desarrolle.
  • Nivel educativo: algunos estudios sugieren que un menor nivel educativo puede relacionarse con trabajos o estilos de vida con más esfuerzo físico, lo que puede contribuir a la artritis de rodilla.

Estos factores pueden variar de una persona a otra. Hable con un profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la artritis de la rodilla incluyen:

  • Dolor y rigidez en la articulación, sobre todo al doblar o estirar la rodilla y al apoyar peso
  • Hinchazón por acumulación de líquido en la articulación o por crecimientos de hueso llamados osteofitos
  • Sensación de calor en la piel sobre la rodilla, especialmente al final del día
  • Dolor al presionar la rodilla
  • Rigidez al mover la articulación, especialmente por la mañana o después de un período de inactividad o de caminar
  • Sonidos de crujido o chasquidos al doblar la rodilla (crepitación)

A medida que la artritis de la rodilla avanza o es más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Deformidades visibles en la articulación
  • Rigidez intensa que dificulta el movimiento
  • Debilidad en la rodilla, lo que hace que se doble o ceda
  • Enrojecimiento y calor sobre la articulación (puede ocurrir con cualquier tipo de artritis)
  • Problemas para caminar por el dolor y la movilidad limitada

Recuerde: estos son síntomas generales y pueden variar en cada persona. Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la artritis de rodilla, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Revisión de antecedentes médicos: esto ayuda a entender sus síntomas y cualquier lesión o enfermedad previa.
  • Examen físico: los médicos miran la rodilla, evalúan qué tanto se dobla y se estira, y buscan señales de artritis o lesión.
  • Estudios por imágenes: las radiografías, las tomografías computarizadas (TC) y las resonancias magnéticas (RM) pueden mostrar cambios en la articulación de la rodilla y en los tejidos alrededor.
  • Pruebas de laboratorio: se pueden hacer análisis de sangre para medir el factor reumatoide (asociado con la artritis reumatoide [AR]) o los niveles de ácido úrico (asociado con la gota [artritis gotosa]).

Para determinar la etapa o gravedad de la artritis de rodilla, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Punción articular: sacar líquido de la rodilla con una aguja puede ayudar a descartar otras causas y a ver cuánta inflamación hay.
  • Análisis de sangre: se pueden hacer para medir marcadores de inflamación y buscar anticuerpos específicos relacionados con distintos tipos de artritis.

Recuerde: un profesional de la salud es quien mejor puede decidir qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la artritis de rodilla son:

  • Aliviar el dolor y la inflamación: Medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ayudan a reducir el dolor y la inflamación en la articulación de la rodilla. Estos medicamentos bloquean ciertas enzimas (proteínas) que causan inflamación.
  • Mejorar la función y la movilidad de la articulación: La terapia física (fisioterapia) suele recomendarse para fortalecer y estirar los músculos que rodean la rodilla. Esto puede mejorar la estabilidad y la movilidad.
  • Manejar el peso: Mantener un peso saludable es importante para controlar la artritis de rodilla. El exceso de peso pone más presión en las rodillas y puede empeorar los síntomas. Bajar de peso con una combinación de alimentación saludable y ejercicio puede disminuir el dolor y mejorar la función.
  • Usar soportes: Se pueden recomendar rodilleras u otros dispositivos de soporte para dar apoyo y estabilidad a la rodilla durante las actividades. Estos dispositivos pueden ayudar a reducir el dolor y mejorar la función.
  • Inyecciones: En algunos casos, se pueden recomendar inyecciones de corticosteroides o de ácido hialurónico para aliviar de forma temporal el dolor y la inflamación en la rodilla. Los corticosteroides bajan la inflamación. El ácido hialurónico actúa como lubricante y amortiguador dentro de la articulación.
  • Ejercicios de bajo impacto: Hacer ejercicios de bajo impacto, como nadar o usar una bicicleta estática, ayuda a mejorar la flexibilidad y la función de la rodilla sin poner demasiada carga en las articulaciones.
  • Opciones quirúrgicas: En personas con artritis avanzada y dolor intenso que no mejora con otros tratamientos, se puede considerar la cirugía, como el reemplazo parcial o total de rodilla. Estos procedimientos reemplazan las partes dañadas de la rodilla con componentes artificiales para aliviar el dolor y recuperar la función.

Es importante recordar que el plan de tratamiento debe adaptarse a las necesidades y preferencias de cada persona. Consulte con su profesional de la salud para decidir el enfoque más apropiado para su situación.

El tipo de medicamento y la dosis dependen de muchos factores y pueden variar según la persona, y pueden presentarse efectos secundarios adicionales. Para recibir consejos personalizados, consulte a su profesional de la salud y lea la información que viene con su medicamento. La cirugía debe considerarse solo si las opciones no quirúrgicas no han tenido éxito.