Acerca de la gota

Descripción general

La gota es un tipo de artritis que causa inflamación, dolor y hinchazón en las articulaciones. Ocurre cuando se acumula demasiado ácido úrico. El ácido úrico es un desecho que se forma cuando el cuerpo descompone purinas, sustancias naturales que están en muchos alimentos. Los niveles altos de ácido úrico pueden formar cristales con puntas en las articulaciones. Eso causa mucha inflamación y dolor.

La gota se conoce por brotes repentinos y fuertes. A menudo afecta la articulación en la base del dedo gordo del pie. También puede presentarse en los tobillos, las rodillas, las muñecas y los dedos de las manos. Los síntomas incluyen dolor articular repentino y fuerte, enrojecimiento, dolor al tocar e hinchazón. Los brotes pueden durar una o dos semanas y luego ceden, pero pueden volver si no se controla bien.

Esta condición puede afectar a personas de cualquier edad, sexo, raza u origen étnico. Puede desencadenarse por varios factores, como lesiones, infecciones, medicamentos, lo que come y bebe, o actividad física excesiva. Aunque la gota es una forma de artritis, es diferente porque se debe sobre todo a niveles altos de ácido úrico. El tratamiento suele incluir medicamentos para controlar el dolor y la inflamación, cambios en el estilo de vida como ajustes en la alimentación, y medidas para prevenir brotes futuros.

Causas y factores de riesgo

La causa principal de la gota es la acumulación de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Esto pasa cuando hay demasiado ácido úrico en la sangre, ya sea porque el cuerpo produce mucho o porque los riñones no eliminan lo suficiente. Estos cristales pueden irritar las articulaciones, activar el sistema de defensas del cuerpo y causar inflamación, dolor e hinchazón.

Factores de riesgo no modificables de la gota (no se pueden cambiar):

  • Edad: la gota es más común en adultos mayores.
  • Sexo: la gota es más común en hombres que en mujeres.
  • Genética: tener familiares con gota aumenta el riesgo.
  • Etnia: ciertos grupos, como personas de las islas del Pacífico y personas afroamericanas, tienen mayor riesgo.

Factores de riesgo modificables de la gota (sí se pueden cambiar o influir):

  • Dieta: comer alimentos ricos en purinas (sustancias que el cuerpo convierte en ácido úrico), como carnes rojas, vísceras, mariscos y alcohol, puede subir el ácido úrico.
  • Obesidad: el exceso de peso puede hacer que el cuerpo produzca más ácido úrico y elimine menos.
  • Ciertas afecciones de salud: incluyen diabetes, presión arterial alta, enfermedad de los riñones, insuficiencia del corazón, colesterol alto y síndrome metabólico (conjunto de problemas que ocurren juntos y aumentan el riesgo de enfermedad del corazón y diabetes). Estas afecciones pueden subir el ácido úrico o dificultar que el cuerpo lo elimine, lo que puede llevar a gota.
  • Medicamentos: algunos medicamentos, como los diuréticos (pastillas que ayudan a orinar más), pueden subir el ácido úrico.

Es importante saber que los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a controlar los síntomas de la gota y a reducir el riesgo de futuros ataques. Sin embargo, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y opciones de tratamiento personalizadas.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la gota incluyen:

  • Dolor fuerte y repentino en una articulación: suele afectar el dedo gordo del pie, pero también puede involucrar los tobillos, las rodillas, las muñecas o los dedos.
  • Hinchazón, enrojecimiento y calor: la articulación afectada puede verse hinchada y roja, y sentirse caliente al tocarla.
  • Sensibilidad y rigidez: la articulación puede estar muy sensible y rígida, lo que dificulta moverla.
  • Inicio nocturno: los síntomas a menudo comienzan de repente por la noche y pueden despertarle.
  • Episodios cortos de dolor: el dolor puede ir y venir; a menudo lo desencadenan ciertos alimentos, alcohol, algunas medicinas, una lesión o enfermedades.

A medida que la gota avanza o se vuelve más grave, pueden presentarse síntomas adicionales:

  • Brotes más duraderos: dolor e inflamación que permanecen varios días o hasta semanas.
  • Dolor en varias articulaciones: los síntomas se extienden a otras articulaciones, como hombros, caderas o columna, más allá del dedo gordo del pie.
  • Brotes frecuentes: ataques de gota más seguidos con el tiempo.
  • Formación de tofos: bultos duros de cristales de ácido úrico, llamados tofos, que pueden aparecer debajo de la piel alrededor de las articulaciones, los huesos y los tejidos blandos.
  • Daño en articulaciones y huesos: la gota grave puede causar daño permanente en los huesos y las articulaciones, lo que puede llevar a deformaciones.
  • Movilidad reducida: rigidez, menos movimiento y hasta debilidad de los músculos en las articulaciones afectadas.

Es importante saber que los síntomas pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta síntomas de gota o tiene inquietudes sobre su problema de salud, es mejor consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la gota, los profesionales de la salud suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: consiste en revisar la articulación o las articulaciones afectadas para ver si hay dolor, hinchazón y movimiento limitado.
  • Historia clínica: reunir información sobre sus síntomas y episodios previos de gota.
  • Análisis de sangre: medir el nivel de ácido úrico en la sangre. Sin embargo, un nivel alto de ácido úrico por sí solo no confirma la gota.
  • Extracción de líquido de la articulación (artrocentesis): se saca líquido de la articulación afectada para buscar cristales de urato (cristales con forma de aguja formados por acumulación de ácido úrico), que son característicos de la gota.
  • Pruebas de imagen: radiografías y ultrasonido (ecografía) para detectar daño en la articulación y depósitos de cristales de urato.

Para saber la gravedad o cómo progresa la gota, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:

  • Tomografía computarizada (TC) de doble energía: esta prueba de imagen especializada puede detectar depósitos de cristales de urato.
  • Radiografías: pueden detectar cambios en los huesos, como desgaste de la superficie del hueso (erosión) y depósitos de calcio, a medida que la enfermedad avanza.
  • Evaluación de la función de la articulación: su médico puede medir qué tanto se mueve la articulación (rango de movimiento) y buscar señales de inflamación en la articulación afectada.

Es importante consultar a un profesional de la salud que pueda evaluar su caso y recomendar las pruebas de diagnóstico adecuadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la gota son:

  • Reducir el dolor de los brotes de gota: Se usan con frecuencia medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), colchicina y corticosteroides para controlar la inflamación y aliviar el dolor durante un brote.
  • Prevenir futuros brotes: Medicamentos que bajan el ácido úrico, como alopurinol y febuxostat, se recetan para bajar los niveles de ácido úrico. Esto ayuda a prevenir futuros brotes. Estos medicamentos actúan al reducir la producción de ácido úrico o al aumentar su eliminación del cuerpo.
  • Detener el daño en las articulaciones: Al manejar la hiperuricemia (niveles altos de ácido úrico), la causa de la gota, los medicamentos pueden ayudar a prevenir el daño articular. Bajar el ácido úrico a menos de 6 mg/dL es la meta principal, porque ayuda a disolver los cristales de urato (ácido úrico) y a reducir la inflamación.
  • Atender otras afecciones o complicaciones: La gota suele asociarse con otras afecciones, como enfermedades del corazón y de los riñones. Tratar estas afecciones es clave para manejar bien la gota.

Además de los medicamentos, algunos cambios en el estilo de vida pueden apoyar el tratamiento:

  • Cambios en la alimentación: Una dieta baja en purinas o dietas antiinflamatorias, como la dieta mediterránea o la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), pueden ayudar a manejar la gota. Limitar alimentos con muchas purinas, como carnes rojas, mariscos y alcohol, puede ayudar a reducir el ácido úrico.
  • Actividad física: Hacer ejercicio regular de bajo impacto, como nadar, caminar o andar en bicicleta, ayuda a mantener un peso saludable y mejora la salud de las articulaciones.
  • Talleres de manejo personal: Participar en talleres de manejo personal de la artritis puede darle información y estrategias útiles para controlar los síntomas de la gota.

Recuerde consultar con su profesional de la salud para opciones de tratamiento y orientación personalizadas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.