Acerca de la osteoporosis
La osteoporosis es una enfermedad que afecta todo el sistema esquelético. Disminuye la masa ósea y cambia la estructura del hueso. Esto vuelve los huesos más frágiles y aumenta el riesgo de fracturas.
Hay dos formas de osteoporosis:
- Osteoporosis primaria: incluye la que ocurre en la niñez y la adolescencia, en mujeres después de la menopausia, en hombres y la relacionada con la edad avanzada.
- Osteoporosis secundaria: causada por diversas enfermedades y por medicamentos.
Las fracturas por fragilidad, que son quebraduras del hueso por un golpe o caída mínimos, pueden ocurrir en varias partes del cuerpo. Los sitios más comunes son la columna vertebral, la parte superior del hueso del muslo (fémur), la parte superior del hueso del brazo (húmero) y el extremo del hueso del antebrazo del lado del pulgar (radio), cerca de la muñeca.
Las caídas son la causa más común de fracturas en los huesos largos. En cambio, a menudo es difícil saber la causa y el momento en que ocurren las fracturas en los huesos de la columna.
La osteoporosis es una condición en la que los huesos tienen menos minerales (densidad mineral ósea baja). Esto debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas. El cuerpo siempre quita hueso viejo y forma hueso nuevo. En la osteoporosis, el cuerpo destruye hueso más rápido de lo que puede crear. Con el tiempo, se pierde masa ósea.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: el riesgo aumenta con la edad, porque la densidad ósea baja con el tiempo.
- Sexo: las mujeres tienen más riesgo que los hombres.
- Etnicidad: las mujeres blancas y asiáticas tienen más riesgo.
- Antecedentes familiares: tener familiares con osteoporosis aumenta la probabilidad.
- Complexión pequeña y bajo peso corporal: las personas con cuerpo pequeño y menor peso pueden tener menos masa ósea y ser más propensas a la osteoporosis.
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:
- Alimentación: una dieta con poco calcio y poca vitamina D debilita los huesos.
- Actividad física: la falta de ejercicio con carga (que pone peso sobre los huesos) disminuye la densidad ósea.
- Tabaquismo: fumar se asocia con menor masa ósea y más riesgo de fracturas.
- Consumo excesivo de alcohol: tomar mucho alcohol afecta la salud ósea.
- Cambios hormonales: niveles bajos de estrógeno en mujeres por la menopausia y niveles bajos de testosterona en hombres contribuyen a la osteoporosis.
- Medicamentos: el uso por largo tiempo de ciertos medicamentos, como los corticosteroides (tipo cortisona), puede debilitar los huesos.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de la salud para recibir orientación según su situación y sus factores de riesgo de presentar esta condición.
En las etapas iniciales, muchas personas con osteoporosis no notan síntomas. A menudo se llama una enfermedad silenciosa porque, por lo general, no causa síntomas hasta que ocurre una fractura (hueso roto).
Síntomas comunes que pueden aparecer en etapas avanzadas o cuando la osteoporosis empeora:
- Fracturas (huesos rotos): La osteoporosis debilita los huesos y los hace más propensos a fracturarse. Las fracturas pueden ocurrir por cosas leves, como caerse estando de pie, agacharse, levantar objetos o incluso toser o estornudar.
- Pérdida de estatura: La osteoporosis puede causar pérdida de estatura por fracturas en la columna.
- Dolor de espalda: Las fracturas en la columna pueden causar dolor fuerte de espalda.
- Cambios en la postura: Las fracturas en los huesos de la columna pueden causar una postura encorvada (inclinada hacia adelante).
- Movilidad limitada: A medida que la osteoporosis avanza, puede haber menos movilidad y dificultad para caminar.
Es importante saber que muchas personas con osteoporosis no notan síntomas hasta que tienen una fractura. Si usted cree que puede tener osteoporosis o le preocupa la salud de sus huesos, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Para diagnosticar la osteoporosis, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Medición de la densidad mineral ósea (DMO): Es la forma más común y precisa de detectar y diagnosticar la osteoporosis. Incluye pruebas como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la DXA periférica y el ultrasonido cuantitativo. Estas pruebas miden qué tan densos son los huesos en distintas partes del cuerpo, por lo general en zonas con más riesgo de fractura, como la columna vertebral o las caderas.
Otros exámenes, pruebas y procedimientos para saber qué tan avanzada es la osteoporosis pueden incluir:
- Análisis de laboratorio: Ayudan a buscar otras posibles causas de pérdida de hueso. Pueden incluir recuento de células de la sangre, niveles de calcio y fosfato en sangre, evaluación de la función de los riñones mediante los niveles de creatinina, fosfatasa alcalina (una enzima relacionada con el recambio del hueso), niveles de calcio en orina, vitamina D, niveles de la hormona paratiroidea, y más.
- Estudios de segundo nivel: Cuando hay alta sospecha de causas secundarias (es decir, que otra condición esté causando la osteoporosis), se pueden hacer estudios adicionales, como tomar una muestra de médula ósea (aspiración de médula ósea) y tomar un pequeño trozo de tejido óseo para examinarlo (biopsia ósea).
Es importante consultar con un médico, quien puede recomendarle los exámenes y pruebas adecuados según su situación.
Las metas del tratamiento de la osteoporosis son reducir el riesgo de fracturas, aliviar el dolor y mejorar la salud de los huesos. Estos son varios tratamientos y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Medicamentos:
- Bifosfonatos (medicamentos que frenan la pérdida de hueso).
- Terapia con estrógeno o relacionada con estrógeno: imita la hormona estrógeno para mejorar la fortaleza de los huesos, sobre todo en mujeres en la menopausia.
- Análogos de la hormona paratiroidea: esta hormona sintética ayuda a regular cómo el cuerpo usa y distribuye el calcio.
- Medicamentos para frenar la pérdida de hueso (antirresortivos): evitan más pérdida de hueso.
- Medicamentos que forman hueso nuevo (agentes anabólicos): reconstruyen hueso, reparan daño microscópico y aumentan la masa ósea.
- Procedimientos terapéuticos:
- La terapia de reemplazo celular con células madre mesenquimales (CMM) muestra promesa como una opción futura para la osteoporosis. Las CMM tienen capacidad de regeneración y pueden ayudar a reparar el hueso.
- Cambios de hábitos saludables:
- Nutrición adecuada: coma una alimentación balanceada con muchas frutas, verduras, alimentos ricos en calcio, vitamina D y proteína para disminuir la pérdida de hueso.
- Ejercicio: los ejercicios suaves que ponen peso sobre los huesos pueden ayudar a fortalecerlos.
- Prevención de caídas: tomar medidas para evitar caídas puede reducir el riesgo de fracturas.
Recuerde consultar a su profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio o empezar medicamentos. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.