Acerca de la osteomielitis (infección de los huesos)

Descripción general

La osteomielitis es una infección del hueso. Afecta la médula ósea (la parte esponjosa dentro del hueso) y las estructuras cercanas. Ocurre cuando bacterias u hongos entran al hueso desde la sangre o desde los tejidos alrededor. La infección puede aparecer rápido o poco a poco y puede causar dolor, hinchazón y síntomas parecidos a la gripe.

La osteomielitis puede afectar a personas de cualquier edad, pero los adultos mayores son más propensos por problemas de salud previos o cirugías de hueso anteriores. En los niños, los huesos largos de los brazos y las piernas se afectan con más frecuencia. El diagnóstico se hace al buscar señales de inflamación en partes específicas del hueso y con estudios de imagen, como radiografías, para ver si hay daño o deterioro del hueso. Se clasifica como aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración), según el tiempo que lleva la infección.

Un diagnóstico rápido y el tratamiento adecuado son clave para prevenir complicaciones y ayudar a la curación.

Causas y factores de riesgo

La osteomielitis (infección del hueso) se debe sobre todo a una infección por bacterias, con mayor frecuencia por la bacteria Staphylococcus aureus. Las bacterias pueden entrar al hueso por fracturas abiertas, por cirugías o a través de infecciones en la sangre.

Factores de riesgo de osteomielitis que no se pueden cambiar (no se pueden controlar para bajar el riesgo):

  • Edad: Las personas adultas mayores y los niños, que por lo general tienen defensas más débiles, son más propensos a desarrollar osteomielitis.
  • Sexo: Los hombres tienen más riesgo que las mujeres.
  • Enfermedades de base: Algunas afecciones, como la diabetes, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y la anemia falciforme (un tipo de anemia hereditaria), aumentan el riesgo.
  • Trastornos del sistema inmunitario: Afecciones que debilitan las defensas, como el cáncer o haber recibido un trasplante de órgano, aumentan el riesgo.

Factores de riesgo de osteomielitis que sí se pueden cambiar (se pueden controlar para bajar el riesgo):

  • Trauma o lesiones: Las fracturas abiertas o las cirugías que dejan el hueso expuesto aumentan el riesgo.
  • Mala circulación: Afecciones que reducen el flujo de sangre, como la enfermedad de las arterias de las piernas (enfermedad arterial periférica) o fumar, pueden contribuir a la osteomielitis.
  • Uso de drogas por vía intravenosa: Compartir agujas contaminadas o inyectarse drogas puede introducir bacterias en la sangre.
  • Infecciones crónicas de la piel: Problemas de la piel que causan heridas o rupturas, como úlceras o celulitis (infección de la piel), pueden ser una puerta de entrada para las bacterias.
Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la osteomielitis (infección del hueso) incluyen:

  • Dolor, que puede ser intenso
  • Hinchazón y dolor al tocar el área afectada
  • Irritabilidad, mucho sueño o cansancio
  • Fiebre, escalofríos y sudoración

A medida que la osteomielitis avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Pus o líquido claro que sale de una herida abierta cerca de la infección o a través de la piel
  • Cambio de color de la piel
  • Hinchazón en los tobillos, los pies y las piernas
  • Cambios al caminar, como cojera en los niños

Es importante saber que los síntomas pueden variar según el lugar de la infección, la gravedad de la infección, y la edad y la salud general de la persona. Si usted presenta alguno de estos síntomas o sospecha que puede tener osteomielitis, busque atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la osteomielitis, suelen realizarse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas como dolor, hinchazón y bultos en el cuerpo.
  • Pruebas de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre para buscar señales de infección, como un número alto de glóbulos blancos o señales de inflamación.
  • Estudios de imagen: Las radiografías ayudan a detectar problemas en los huesos. La resonancia magnética (RM) o la tomografía computarizada (TC) dan imágenes más detalladas del área afectada.
  • Biopsia: A menudo se hace una biopsia de hueso para identificar el germen (microorganismo) que causa la infección.

Para determinar la etapa o la gravedad de la osteomielitis, se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales, como:

  • Artrocentesis: Consiste en usar una aguja para sacar una muestra de líquido de una articulación y así diagnosticar una infección en la articulación (artritis séptica).
  • Pruebas genéticas: En algunos casos, se recomiendan para detectar enfermedades genéticas o predisposiciones.

Es importante saber que las pruebas y los procedimientos pueden variar según sus síntomas y el criterio de su profesional de la salud. Lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la osteomielitis (infección del hueso) son:

  • Eliminar la infección: Los antibióticos son el tratamiento principal y se usan para matar las bacterias que causan la infección. El antibiótico específico dependerá del tipo y la gravedad de la infección. Es importante tomar todo el tratamiento tal como se lo recetó su médico para eliminar la infección por completo.
  • Aliviar el dolor y la inflamación: Se pueden recomendar antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir el dolor y la inflamación (hinchazón). Estos medicamentos bloquean ciertas sustancias del cuerpo que causan dolor e hinchazón.
  • Ayudar a sanar y prevenir complicaciones: En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía para quitar tejido infectado o drenar abscesos (acumulación de pus o líquido). La cirugía ayuda a quitar la fuente de la infección y a que sane el hueso. Además, pueden indicarle reposo, elevar la extremidad afectada y mantenerla inmóvil para ayudar en la recuperación.
  • Atender problemas de salud de fondo: Si la osteomielitis se debe a otro problema, como diabetes o mala circulación, es importante controlar y tratar esas condiciones. Esto ayuda a evitar infecciones repetidas y a sanar mejor.
  • Cambios en los hábitos de salud: Mantener buena higiene, dejar de fumar (si corresponde) y llevar una alimentación saludable también puede ayudar a que el tratamiento funcione.

Recuerde: el tratamiento de la osteomielitis debe adaptarse a la situación de cada paciente. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados.

El tipo y la dosis de los medicamentos dependen de muchos factores y pueden variar según la persona; también pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud para recibir consejos personalizados y lea la información que viene con su medicamento. La cirugía solo debe considerarse si los tratamientos sin cirugía no han tenido éxito.