Acerca de la estenosis de la columna vertebral

Descripción general

La estenosis espinal es una afección en la que se estrecha el canal espinal. El canal espinal es el espacio dentro de la columna donde va la médula espinal. Este estrechamiento puede ocurrir en distintas partes de la columna, pero con más frecuencia afecta la parte baja de la espalda.

El estrechamiento puede comprimir la médula espinal y las raíces nerviosas (los nervios que salen de la médula). Esto puede causar dolor, adormecimiento y hormigueo que se extienden hacia la parte baja de la espalda, los glúteos y las piernas.

La estenosis espinal puede tener varias causas, como artritis, discos abultados o herniados, o ligamentos engrosados.

El tratamiento puede incluir medicamentos antiinflamatorios, terapia física (fisioterapia), inyecciones de esteroides y, en casos graves, cirugía.

Es importante que consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico correcto y recomendaciones de tratamiento personalizadas.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la estenosis espinal (estrechamiento del canal de la columna vertebral) se relacionan con que el canal se hace más angosto. Esto puede comprimir la médula espinal y los nervios. El estrechamiento puede deberse a:

  • Cambios por desgaste: con la edad, los discos de la columna se desgastan y el canal se estrecha.
  • Hernia o abombamiento de disco: cuando un disco se sale o se abulta de su lugar, puede comprimir la médula espinal o los nervios.
  • Crecimiento óseo: pueden formarse espolones óseos (osteofitos) en las vértebras y reducir el espacio dentro del canal espinal.
  • Engrosamiento de ligamentos: los ligamentos de la columna pueden engrosarse con el tiempo y estrechar el canal.

Factores de riesgo no modificables (que usted no puede cambiar ni controlar) para la estenosis espinal:

  • Edad: la estenosis espinal es más común en personas mayores porque la columna se desgasta con el tiempo.
  • Sexo: los hombres tienen más probabilidad de desarrollar estenosis espinal que las mujeres.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con estenosis espinal puede aumentar su riesgo.

Factores de riesgo modificables (que usted posiblemente puede cambiar o controlar) para la estenosis espinal:

  • Obesidad: el exceso de peso carga la columna y puede contribuir a su desgaste.
  • Actividad física: la falta de ejercicio regular puede aumentar el riesgo de desarrollar estenosis espinal.
  • Tabaquismo: fumar se asocia con más inflamación y menos flujo de sangre, lo que afecta la salud de la columna.

Recuerde: estos factores pueden aumentar el riesgo, pero cada persona es diferente. Siempre es mejor hablar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Síntomas de la estenosis espinal (estrechamiento del canal de la columna vertebral):

  • Dolor en la parte baja de la espalda o en el cuello
  • Ardor o dolor que baja por las nalgas y llega a las piernas (si es en la parte baja de la espalda) o que baja por los brazos y llega a las manos (si es en el cuello)
  • Entumecimiento, hormigueo o calambres en las piernas y los pies (si es en la parte baja de la espalda) o en los brazos y las manos (si es en el cuello)
  • Debilidad en las piernas y los pies (si es en la parte baja de la espalda) o en las manos, los brazos o los dedos (si es en el cuello)

Si la médula espinal queda comprimida, pueden presentarse síntomas como hormigueo o entumecimiento en los brazos o las piernas, pérdida de la coordinación (dificultad para caminar) o pérdida de control de la vejiga o de las piernas. Estos son síntomas de alarma importantes que requieren atención médica de emergencia.

Es importante saber que no todas las personas con estenosis espinal tienen síntomas. Si le preocupa algún síntoma o si empeoran, consulte con su profesional de la salud.

Diagnóstico

Para diagnosticar la estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal), los médicos pueden realizar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Estos pueden incluir:

  • Historia clínica y evaluación de síntomas: El médico le preguntará sobre su historia clínica y sus síntomas para entender mejor su condición.
  • Examen físico: El médico hará un examen físico para evaluar cómo puede moverse, caminar y doblar la columna. También evaluará la función neurológica, incluyendo la sensibilidad, la fuerza muscular, los reflejos y el equilibrio.
  • Pruebas de imagen: Para confirmar el diagnóstico y determinar el grado o la gravedad de la estenosis espinal, el médico puede pedir una o más pruebas de imagen, como:
  • Radiografías: Ayudan a detectar cambios por artrosis y a evaluar la salud de los discos y las articulaciones.
  • Resonancia magnética (RM): Ofrece imágenes detalladas de los tejidos blandos alrededor de la columna, incluidos los ligamentos, los discos y las raíces nerviosas.
  • Tomografía computarizada (TC): Este tipo de imagen ayuda a identificar problemas en los huesos del canal espinal y en los tejidos de alrededor.
  • Mielograma: Consiste en inyectar un tinte especial (medio de contraste) en el canal espinal para diferenciar varios tipos de tejido.
  • Gammagrafía ósea: Se usa en algunos casos para detectar lesiones o condiciones hereditarias que pueden contribuir a la compresión en la columna.

Según el caso, pueden requerirse evaluaciones adicionales. Es importante consultar con un profesional de la salud que pueda darle consejos personalizados según su situación específica.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la estenosis espinal son aliviar el dolor, mejorar la movilidad y mantener su capacidad para realizar actividades diarias. A continuación, verá las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas.

Tipos de medicamentos:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): ayudan a calmar la inflamación y el dolor relacionados con la estenosis espinal.
  • Medicamentos para el dolor neuropático: algunos antidepresivos y algunos anticonvulsivos (medicamentos para las convulsiones) ayudan a aliviar el dolor crónico o el dolor causado por nervios dañados.
  • Analgésicos opioides: pueden ser una opción a corto plazo para dolor intenso. En general no se recomiendan por la tolerancia (con el tiempo necesita dosis más altas para que funcionen), los efectos secundarios y el riesgo de adicción.

Terapias:

  • Fisioterapia: las y los fisioterapeutas le enseñan ejercicios para fortalecer los músculos del abdomen y las piernas, mejorar la movilidad y estabilizar la columna.
  • Terapia cognitivo conductual (TCC): este tipo de psicoterapia puede ayudar a reducir el dolor.
  • Acupuntura: terapia complementaria que usa agujas muy delgadas en puntos específicos del cuerpo para aliviar el dolor.
  • Manipulación de la columna: profesionales de la salud usan técnicas con las manos para ajustar y dar masaje en la espalda, incluida la columna y los músculos.

Procedimientos terapéuticos:

  • Uso de un soporte lumbar (corsé): puede brindar apoyo y ayudar a recuperar la movilidad, sobre todo en personas con músculos abdominales débiles o con cambios en la columna por la edad.
  • Cirugía: crear o abrir más espacio en el canal espinal puede ser una opción cuando los síntomas graves siguen a pesar de otros tratamientos.

Cambios en hábitos de salud:

  • Postura y mecánica corporal: aprender buena postura y cómo mover el cuerpo ayuda a reducir la tensión en la columna.
  • Modificaciones en el hogar: hacer ajustes ergonómicos, como usar cojines o acomodar los muebles, puede hacer más cómodas las actividades diarias.

Las recomendaciones pueden variar según su situación. Siempre consulte con su médico antes de empezar cualquier plan de tratamiento. La dosis de los medicamentos y sus efectos secundarios pueden cambiar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud la dosis adecuada para usted y lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre efectos secundarios.