Acerca del disco desplazado (hernia de disco)
Las hernias de disco pueden tener varias causas. Una causa común es el envejecimiento natural. Con el tiempo, el gel dentro del disco de la columna (el “cojín” entre las vértebras) se desgasta. Esto cambia su consistencia y hace que el disco se comprima y empiece a abultarse. Además del envejecimiento, una lesión en la columna, como la de un choque de auto, también puede causar una hernia de disco.
Hay factores de riesgo no modificables y modificables. Los no modificables son los que usted no puede cambiar ni controlar, como la genética y la edad. Las hernias de disco son más comunes entre los 35 y 55 años. Algunas familias tienen mayor riesgo por factores genéticos.
Por otro lado, hay factores de riesgo modificables, que usted puede cambiar o controlar. Incluyen ciertas actividades físicas, sobre todo las de movimientos repetitivos. Los trabajos que exigen levantar peso también aumentan el riesgo. Otros factores modificables son tener sobrepeso u obesidad, llevar una vida sedentaria con poca actividad física, fumar y levantar objetos con mala técnica.
Es importante saber que estos factores aumentan la probabilidad, pero no significan que usted tendrá una hernia de disco. Además, cualquier persona puede presentar una hernia de disco, sin importar su edad o estilo de vida.
Los síntomas tempranos más comunes de una hernia de disco incluyen:
- Entumecimiento u hormigueo: Esto puede pasar cuando una hernia de disco presiona la médula espinal o los nervios que salen de la médula. Las sensaciones pueden correr por el nervio hacia los brazos o las piernas.
- Debilidad muscular: Cuando una hernia de disco presiona un nervio, los músculos conectados a ese nervio pueden volverse más débiles. Esto puede causar que tropiece al caminar.
- Dolor: Por lo general ocurre en la espalda y puede ir hacia los brazos o las piernas. Algunas personas lo describen como ardor o como un dolor punzante.
A medida que la hernia de disco avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes. Estos pueden incluir:
- Aumento del dolor: El dolor puede volverse más intenso y constante.
- Pérdida de sensibilidad: El entumecimiento puede extenderse y afectar áreas más grandes del cuerpo.
- Dificultad para moverse: El área afectada puede tener menos movilidad, lo que dificulta hacer ciertas actividades.
- Espasmos musculares: Pueden presentarse contracciones musculares involuntarias por la irritación causada por la hernia de disco.
- Problemas del intestino o la vejiga: En casos graves, una hernia de disco severa puede causar problemas para controlar el intestino o la vejiga. La incontinencia fecal o urinaria junto con otros síntomas de hernia de disco puede indicar compresión de la médula espinal y requiere tratamiento inmediato. Comuníquese con su médico o vaya a la sala de emergencias si presenta incontinencia fecal o urinaria junto con otros síntomas de hernia de disco.
Es importante saber que no todas las personas tendrán todos estos síntomas, y que los síntomas pueden variar según la ubicación y la gravedad de la hernia de disco.
Para diagnosticar una hernia de disco, los médicos suelen hacer un examen físico. Durante este examen, el médico puede revisar sus reflejos, la fuerza muscular, el movimiento de las articulaciones, cómo camina, la sensibilidad al tacto y dónde siente dolor en la espalda. También le preguntará cuándo empezaron los síntomas y si ha tenido algo parecido antes.
En algunos casos, los médicos pueden pedir pruebas de imagen para saber más sobre la columna y los discos. Estas pruebas pueden incluir tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM), radiografías, discograma y mielograma. Es más probable que pidan estas pruebas si el examen físico sugiere que hay síntomas que afectan los nervios y que necesitan tratamiento.
Para determinar la etapa o la gravedad de una hernia de disco, pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos. Sin embargo, las fuentes no dieron información específica sobre esas pruebas o procedimientos adicionales.
Los objetivos del tratamiento para una hernia de disco son reducir el dolor, mejorar la movilidad y evitar más daño a la columna. Hay varias opciones que pueden ayudar a lograr estas metas.
- Medicamentos: Los antiinflamatorios, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) tipo ibuprofeno, pueden reducir el dolor y la inflamación por la hernia de disco. Estos medicamentos bloquean sustancias en el cuerpo que causan dolor e hinchazón.
- Terapia física (fisioterapia): Suele recomendarse para la hernia de disco. Incluye ejercicios y estiramientos para fortalecer los músculos de la espalda y el abdomen, mejorar la flexibilidad y favorecer una buena postura. La terapia física puede aliviar el dolor, mejorar la movilidad y prevenir lesiones futuras.
- Inyecciones epidurales de esteroides: En algunos casos, el médico puede recomendar inyecciones de corticosteroides (medicinas antiinflamatorias fuertes). Se aplican en el espacio alrededor de las raíces nerviosas afectadas en la columna. Los esteroides ayudan a bajar la inflamación y a aliviar el dolor. Este tratamiento se reserva para casos más intensos o cuando otros tratamientos no han funcionado.
- Cambios en el estilo de vida: Hacer ciertos cambios diarios también ayuda. Por ejemplo, evitar levantar cosas pesadas o doblarse de forma repetida, mantener una buena postura, mantener un peso saludable y seguir un programa de terapia física para fortalecer los músculos de la espalda y mejorar la flexibilidad.
- Cirugía: La cirugía suele ser la última opción, cuando los tratamientos no quirúrgicos no dan alivio o si hay señales de compresión fuerte de un nervio o pérdida de función. El tipo de cirugía depende del lugar y la gravedad de la hernia. Puede incluir quitar una parte o todo el disco herniado, o fusionar vértebras (unirlas entre sí).
La evolución natural de una hernia de disco (cuando el disco entre las vértebras se desplaza y puede presionar un nervio) puede variar de una persona a otra. En algunas personas, los síntomas mejoran solos con el tiempo a medida que el cuerpo sana. En otras, los síntomas pueden seguir o empeorar si no reciben tratamiento adecuado.
Las complicaciones suelen ocurrir cuando la hernia presiona nervios cercanos. Esto puede causar dolor, entumecimiento o debilidad en la zona afectada. Las complicaciones dependen del lugar de la hernia. Por ejemplo, si está en la parte baja de la espalda, puede causar ciática, que es un dolor punzante que corre por la pierna. En casos graves, la persona puede perder el control para defecar o orinar. Esto requiere atención médica inmediata.
El tratamiento puede mejorar mucho la calidad de vida al reducir el dolor y mejorar la función. Puede aliviar los síntomas, frenar el avance de la hernia y prevenir complicaciones. Sin embargo, no todos los casos necesitan cirugía y la mayoría de las personas se recupera con medidas sencillas.
En general, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son clave para manejar una hernia de disco y reducir complicaciones. Si usted tiene síntomas, busque atención médica para definir el mejor plan para su situación.