Acerca de la hernia de disco lumbar

Descripción general

La hernia de disco lumbar, también llamada prolapso de disco lumbar o “disco desplazado”, ocurre cuando el material blando del centro del disco que está entre los huesos de la columna en la parte baja de la espalda (columna lumbar) se abulta o se rompe y sale por la capa externa del disco. Este desplazamiento puede comprimir nervios cercanos o la médula espinal. Esto puede causar dolor en la parte baja de la espalda, dolor que se corre por una o ambas piernas, entumecimiento y dificultad para caminar.

Es más común entre los 25 y los 55 años. La mayoría de las hernias aparecen en la parte baja de la espalda, en los niveles L4/5 y L5/S1. La causa exacta no se conoce por completo, pero probablemente es una combinación de factores mecánicos y biológicos.

Las opciones de tratamiento incluyen medidas conservadoras, es decir, tratamientos no quirúrgicos como fisioterapia y reposo. A algunas personas se les puede recomendar cirugía si no mejoran con el tratamiento no quirúrgico después de un tiempo.

Causas y factores de riesgo

La hernia de disco lumbar ocurre cuando el “cojín” elástico entre los huesos de la columna se sale de su lugar por la edad, una lesión o una enfermedad. Esto puede comprimir los nervios y causar dolor.

Los factores de riesgo que no se pueden cambiar incluyen la edad (es más común entre los 45 y 55 años) y factores genéticos que contribuyen al desgaste de los discos entre las vértebras.

Los factores de riesgo que sí se pueden cambiar incluyen la obesidad, en especial cuando hay exceso de grasa en el abdomen (obesidad de tipo androide), y un índice de masa corporal (IMC) alto. Otros factores de riesgo modificables incluyen el dolor en la parte baja de la espalda y las exposiciones laborales. Estos factores aumentan la probabilidad de tener una hernia de disco lumbar, pero no la garantizan.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la hernia de disco lumbar (en la parte baja de la espalda) incluyen:

  • Dolor en la parte baja de la espalda: Es un síntoma común. Puede quedarse en un solo lugar o correrse a los glúteos, los muslos o las piernas.
  • Dolor que se corre: El dolor puede viajar hacia una o ambas piernas.
  • Debilidad muscular: Cuando un disco herniado presiona un nervio, puede causar debilidad en los músculos conectados a ese nervio. Esto puede hacer que tropiece al caminar.

A medida que la hernia de disco lumbar avanza o es más grave, pueden aparecer otros síntomas:

  • Entumecimiento u hormigueo: Cuando un disco herniado presiona la médula espinal o los nervios, puede causar entumecimiento u hormigueo. Estas sensaciones pueden bajar por los brazos o las piernas a lo largo de los nervios afectados.
  • Alteraciones de la sensibilidad: Además del entumecimiento y el hormigueo, puede haber sensaciones de ardor.
  • Atrofia muscular: En casos más serios, la hernia de disco lumbar puede causar atrofia muscular, que es el desgaste de los músculos por falta de uso o por daño del nervio.
  • Alteraciones motoras: La función motora puede verse afectada, con dificultad para moverse y coordinarse.
  • Pérdida de control de la orina y las heces: En casos poco frecuentes, una hernia de disco lumbar grave puede causar pérdida de control de la vejiga y el intestino. Esto puede deberse a compresión de la médula espinal y requiere tratamiento inmediato. Llame a su médico o vaya a la sala de emergencias de inmediato si pierde el control de la orina o las heces junto con otros síntomas de hernia de disco lumbar.

Es importante saber que estos síntomas pueden variar según el lugar y la gravedad de la hernia de disco. Si presenta cualquiera de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar una hernia de disco lumbar, se usan estos exámenes y pruebas:

  • Historia clínica: una conversación detallada sobre sus síntomas, desde cuándo los tiene y si hubo lesiones o enfermedades previas.
  • Examen físico: el médico revisa su movilidad, reflejos, fuerza muscular y si hay señales de presión en los nervios.
  • Estudios de imagen: ayudan a ver la columna y a identificar la hernia de disco.
  • Resonancia magnética (RM): ofrece imágenes detalladas de la columna y muestra qué tanto está herniado el disco.
  • Tomografía computarizada (TC): crea imágenes en cortes de la columna para evaluar los huesos y la compresión de los nervios.
  • Radiografías (rayos X): pueden ayudar a descartar otras causas y a evaluar la alineación de la columna.

Para saber la etapa o la gravedad de la hernia de disco lumbar, pueden hacer otras pruebas:

  • Estudios de conducción nerviosa: miden qué tan bien viajan las señales eléctricas por los nervios para saber si hay daño.
  • Electromiografía (EMG): mide la actividad de los músculos para ver si hay compresión o daño en los nervios.
  • Discografía: se inyecta un tinte especial (contraste) en el disco afectado para encontrar el origen del dolor durante las imágenes.
  • Mielograma: se inyecta un contraste en el canal espinal antes de una TC o radiografías para resaltar la médula espinal y la compresión de los nervios.

Es importante que estas pruebas sean indicadas y explicadas por un profesional de la salud.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la hernia de disco lumbar son aliviar el dolor, mejorar el movimiento de las articulaciones y recuperar la función normal de la columna lumbar. Estos son los distintos tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Medicamentos:
  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ayudan a bajar la inflamación y a aliviar el dolor.
  • Los relajantes musculares ayudan a aflojar los músculos tensos de la parte baja de la espalda.
  • Los analgésicos pueden usarse para aliviar el dolor por poco tiempo.
  • Terapias:
  • La fisioterapia se enfoca en ejercicios para fortalecer los músculos del abdomen y la zona lumbar, mejorar la flexibilidad y corregir la forma en que usted se mueve.
  • La acupuntura puede ayudarle a tolerar mejor el dolor, mejorar la circulación, disminuir la hinchazón de la raíz del nervio y favorecer que la inflamación se resuelva.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Técnicas mínimamente invasivas, como la discectomía endoscópica transforaminal percutánea o la discectomía asistida por microscopio, permiten retirar con precisión el tejido del disco herniado y reducir el trauma quirúrgico y las complicaciones.
  • Hábitos saludables:
  • Mantenga una buena postura y use el cuerpo de forma segura para reducir la carga en la parte baja de la espalda.
  • Haga ejercicio con regularidad, como caminar o nadar, para mejorar la fuerza y la flexibilidad.
  • Mantenga un peso saludable para reducir la presión sobre la columna lumbar.

Es importante saber que estas recomendaciones pueden variar según su situación. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.