Sobre la cifosis (joroba o espalda redondeada)
La cifosis es una curva hacia adelante excesiva en la parte alta de la espalda. También se llama hipercifosis o espalda redondeada. Puede deberse a mala postura, cambios por la edad, irregularidades en la columna vertebral, genética o lesiones.
De forma normal, la parte alta de la espalda tiene una curva leve. En la cifosis, esa curva se hace más marcada, a menudo más de 50 grados hacia adelante. Los casos leves pueden no causar síntomas. Los casos moderados o graves pueden causar dolor de espalda y rigidez. En algunos casos, la cifosis puede ejercer presión sobre la columna vertebral y los pulmones y causar dificultad para respirar.
El tratamiento puede incluir fisioterapia, usar un corsé para la espalda y tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como el ibuprofeno. Los casos graves pueden necesitar cirugía, como una fusión espinal (cirugía para unir huesos de la columna vertebral).
Es importante que usted consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
Las causas subyacentes de la cifosis pueden incluir:
- Músculos de la espalda debilitados, en especial los extensores de la columna (los músculos que enderezan la espalda), lo que se relaciona con una curvatura más marcada en mujeres mayores.
- Menor información de los sentidos, como la visión, el tacto y la percepción del espacio alrededor, lo cual puede afectar la postura y la posición de la cabeza o el cuello.
- Afecciones del desarrollo, como la cifosis congénita, cuando la columna no se forma bien antes de nacer o durante un estirón de crecimiento.
- Cifosis de Scheuermann, cuando los huesos de la columna (vértebras) tienen forma más triangular en vez de rectangular, lo que aumenta la curvatura de la columna.
- Cáncer en la columna, que puede debilitar las vértebras y contribuir a la cifosis; los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia y la radiación, pueden tener un efecto similar.
Los factores de riesgo no modificables son factores que no se pueden controlar para reducir el riesgo de desarrollar una afección. En la cifosis, los factores de riesgo no modificables incluyen:
- Tener más edad
- Predisposición genética, incluso antecedentes familiares de cifosis o afecciones relacionadas
- Antecedentes de fracturas o lesiones en la columna
- Anomalías congénitas (problemas que ocurren durante el desarrollo del bebé antes de nacer)
Los factores de riesgo modificables son factores que sí se pueden controlar para reducir el riesgo de desarrollar una afección. En la cifosis, los factores de riesgo modificables incluyen:
- Hábitos de mala postura, como encorvarse o inclinarse hacia adelante
- Falta de actividad física
- Cargar peso pesado en la espalda
- Músculos de la espalda débiles
- Afecciones de los huesos o de la columna, como la enfermedad degenerativa de los discos (desgaste de los discos entre las vértebras) u osteoporosis (huesos frágiles)
- Menor movilidad y fuerza muscular asociadas con el envejecimiento
Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo se pueden cambiar con cambios en el estilo de vida, siempre es mejor que usted consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la cifosis (curvatura exagerada hacia adelante en la parte alta de la columna) incluyen:
- Hombros redondeados
- Diferencia en la altura de los hombros
- Bulto o joroba visible en la espalda
- Dolor o rigidez en la espalda y los hombros
- Cansancio
- Tensión en los isquiotibiales (músculos en la parte de atrás del muslo)
A medida que la cifosis avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Deformidad
- Dolor de espalda
- Dificultad para respirar
- Debilidad o parálisis
- Pérdida de apetito
- Problemas neurológicos (del sistema nervioso)
- Problemas del corazón
En algunos casos, la cifosis puede afectar otros órganos, como los pulmones, los nervios y el aparato digestivo. Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la causa y la gravedad de la curvatura de la columna. Si tiene alguno de estos síntomas o le preocupa la cifosis, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la cifosis, suelen hacerse los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen físico: su médico evaluará su equilibrio, su movilidad y revisará su espalda. También puede pedirle que haga algunos ejercicios o estiramientos.
- Radiografía: esta imagen ayuda a medir cuánta curvatura hay en su columna.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): estos estudios dan imágenes más detalladas de su columna, si hace falta.
Para saber el grado o la gravedad de la cifosis, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:
- Revisar la flexibilidad: su médico puede pedirle que se acueste para ver si su columna se endereza. Si se endereza, sugiere cifosis postural.
- Análisis de sangre: en casos más graves, pueden pedir un análisis para buscar problemas de salud que puedan estar causando la cifra.
- Prueba de función pulmonar: esta prueba ayuda a saber si la cifosis afecta cómo funcionan sus pulmones.
Es importante dar seguimiento con su proveedor de atención médica si algún síntoma empeora o cambia después del examen físico. Según su caso, pueden recomendar más pruebas o procedimientos. Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los objetivos del tratamiento de la cifosis son controlar los síntomas, evitar que la curvatura de la columna siga avanzando y mejorar su calidad de vida. A continuación, se describen los distintos enfoques de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
- Observación y seguimiento: En casos leves de cifosis sin problemas ni limitaciones importantes, se recomiendan controles periódicos y pruebas de imagen para vigilar si la afección avanza. El médico intervendrá si es necesario.
- Fisioterapia y ejercicio: La fisioterapia es clave para manejar la cifosis. Incluye un plan de tratamiento individual y orientación para mantener buena postura y usar el cuerpo de forma segura. Los ejercicios y estiramientos pueden mejorar la postura, fortalecer los músculos que sostienen la columna y aumentar la flexibilidad.
- Uso de corsé: Las personas con cifosis moderada o que aún están creciendo pueden beneficiarse del uso de corsés ortopédicos hechos a medida. El corsé puede ayudar a frenar o evitar que la curvatura de la columna empeore.
- Medicamentos: No hay medicamentos específicos para la cifosis. Sin embargo, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) pueden ayudar a reducir el dolor causado por la cifosis.
- Cirugía: Los casos graves de cifosis que afectan mucho las actividades diarias y causan dolor pueden requerir cirugía. El objetivo es disminuir la curva de la columna y aliviar los síntomas. Los procedimientos comunes incluyen la fusión de la columna (unir algunos huesos de la columna) y la colocación de barras, tornillos o placas de metal en la columna.
Es importante saber que los tipos de medicamentos, terapias, procedimientos, cambios en sus hábitos de salud u otros tratamientos pueden variar según la causa de la cifosis. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir asesoría personalizada.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.