Opciones de tratamiento para la artritis reumatoide

Objetivos del tratamiento

Aunque hoy no existe cura para la artritis reumatoide (AR), el tratamiento puede mejorar mucho la calidad de vida. Los objetivos del tratamiento de la AR incluyen:

  • Desacelerar la progresión:

Este es el objetivo principal. Se usan medicamentos y otras medidas para reducir la inflamación de las articulaciones y evitar más daño. Si se trata la inflamación pronto, es posible prevenir la destrucción a largo plazo de las articulaciones y la discapacidad física.

  • Controlar los síntomas:

Medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) ayudan a aliviar el dolor y la hinchazón. Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) pueden recetarse para frenar el daño articular y controlar los síntomas con el tiempo. También se pueden usar corticoesteroides para reducir la inflamación con rapidez mientras otros medicamentos empiezan a hacer efecto.

  • Prevenir el daño articular:

El daño en las articulaciones es una gran preocupación en la AR, porque puede causar discapacidad y pérdida de función. El tratamiento busca prevenir o reducir al mínimo ese daño al bajar la inflamación y controlar los procesos que causan la destrucción articular. El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son clave para lograrlo.

Es importante saber que, aunque el tratamiento puede ser muy eficaz para manejar la AR, puede que no quite todos los síntomas ni revierta el daño articular ya existente. Sin embargo, con el cuidado adecuado y siguiendo el plan de tratamiento, muchas personas con AR pueden llevar una vida normal y mantener su capacidad de moverse y funcionar.

Recuerde: cada persona vive la AR de forma distinta. Por eso, es esencial trabajar de cerca con su profesional de la salud para crear un plan de tratamiento personal que responda a sus necesidades y metas.

Opciones de tratamiento

Para tratar la artritis reumatoide (AR), hay varias opciones que ayudan a controlar los síntomas y a frenar el avance de la enfermedad. Estas opciones incluyen cambios en el estilo de vida, medicamentos y procedimientos terapéuticos. Veamos cada una:

Cambios en el estilo de vida:

  • Dejar de fumar.
  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Comer una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas bajas en grasa. Esto apoya su salud en general y puede mejorar los síntomas de la AR.
  • Hacer actividad física regular. Los ejercicios de bajo impacto, como nadar o caminar, pueden mejorar la flexibilidad de las articulaciones y reducir el dolor.

Medicamentos:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Los AINE de venta libre, como el ibuprofeno, alivian el dolor y bajan la inflamación. Hable con su médico antes de tomar cualquier medicamento.
  • Corticoesteroides: Ayudan a disminuir la inflamación, aliviar el dolor y frenar el daño en las articulaciones. Se usan en la menor dosis efectiva por los posibles efectos secundarios.
  • Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME): Se indican temprano, tras el diagnóstico, para frenar o cambiar el curso de la enfermedad. Entre ellos están metotrexato, leflunomida, sulfasalazina e hidroxicloroquina.
  • Medicamentos biológicos: Si los FAME no funcionan, se pueden usar biológicos como abatacept y adalimumab. Estos actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario para reducir la inflamación.
  • Inhibidores de JAK (quinasa Janus): También bajan la inflamación actuando dentro de las células. Se consideran si los tratamientos iniciales no funcionan.

Procedimientos terapéuticos:

  • Cirugía: Su médico puede recomendarla cuando el daño en la articulación causa deformidad, pérdida de función o dolor intenso que limita el movimiento y la calidad de vida.
  • Fisioterapia y terapia ocupacional: Ayudan a mejorar la fuerza, la movilidad de las articulaciones y la función general. La fisioterapia se enfoca en recuperar fuerza y trabajar articulaciones específicas. La terapia ocupacional ayuda con las actividades de la vida diaria.

Es importante hablar de estas opciones con su médico o reumatólogo. Ellos evaluarán su caso y le recomendarán el plan más adecuado para usted. Recuerde: cada persona con AR es diferente. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.