Cómo controlar el dolor de la artritis reumatoide

Descripción general

El dolor por artritis reumatoide es la molestia que sienten las personas con artritis reumatoide (AR), una enfermedad autoinmunitaria crónica que afecta sobre todo las articulaciones. En la AR, el sistema inmunitario ataca por error los tejidos sanos de las articulaciones. Esto causa inflamación, hinchazón y rigidez. Puede provocar dolor en varias articulaciones, como muñecas, manos, pies, columna, rodillas y mandíbula.

El dolor suele sentirse como un dolor sordo o pulsátil. Puede variar en intensidad. A menudo es peor por la mañana o después de estar en reposo. Puede limitar su capacidad para mover las articulaciones afectadas. El dolor puede ir junto con otros síntomas, como hinchazón, pérdida de función, cansancio, fiebres ocasionales y falta de apetito.

Sin tratamiento, la AR puede causar complicaciones en otras partes del cuerpo, como el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y la piel. Por eso, es importante comenzar el tratamiento temprano para controlar el dolor y prevenir más daño en las articulaciones.

El tratamiento del dolor por AR suele combinar varias opciones. Puede incluir medicamentos, como los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) para frenar la enfermedad y reducir la inflamación. También se usan antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y corticosteroides para aliviar el dolor y la inflamación. La fisioterapia ayuda a mejorar la movilidad y la fuerza de las articulaciones. Los cambios en el estilo de vida, como hacer ejercicio y descansar, también son útiles.

Es importante que usted trabaje de cerca con su equipo de atención médica para crear un plan de tratamiento a su medida que responda a sus necesidades y le ayude a llevar una vida activa a pesar de esta enfermedad crónica.

Causas y factores de riesgo

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica autoinmunitaria que causa inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones. Es autoinmunitaria, lo que significa que el sistema de defensas del cuerpo ataca por error sus propios tejidos sanos, en especial el revestimiento de las articulaciones (membrana sinovial). La inflamación crónica en las articulaciones produce daño articular, dolor y discapacidad física. La inflamación también puede afectar otros órganos, como el corazón y los pulmones. Se desconoce la causa exacta, pero hay varios factores que pueden contribuir a su aparición.

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores de riesgo no modificables para el dolor por artritis reumatoide incluyen:

  • Edad: Es más frecuente recibir el diagnóstico alrededor de los 60 años.
  • Sexo: La artritis reumatoide es más común en mujeres que en hombres.
  • Genética: Ciertos genes, como el del antígeno leucocitario humano (HLA) DRB1, se asocian con un mayor riesgo de artritis reumatoide y síntomas más graves.

Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o influir. Los factores de riesgo modificables para el dolor por artritis reumatoide incluyen:

  • Fumar
  • Obesidad
  • Enfermedad pulmonar
  • Factores ambientales

Si le preocupa su riesgo de artritis reumatoide o de otra afección de salud, consulte con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

La artritis reumatoide (AR) puede causar muchos síntomas, tanto al inicio como cuando la enfermedad progresa o se vuelve más grave. Estos son los síntomas tempranos más comunes relacionados con el dolor por AR:

  • Dolor en las articulaciones: puede aparecer en reposo o al moverlas, y a menudo es peor por la mañana.
  • Rigidez en las articulaciones: suele ser más marcada por la mañana y puede durar 30 minutos o más.
  • Cansancio: puede ser muy fuerte y afectar sus actividades diarias.
  • Pérdida del apetito: puede causar pérdida de peso.

Además de estos síntomas tempranos, hay otros síntomas comunes que pueden aparecer en etapas más avanzadas, con la progresión o con mayor gravedad del dolor por AR:

  • Hinchazón de las articulaciones: puede dificultar mover las articulaciones afectadas.
  • Calor y enrojecimiento en las articulaciones.
  • Afecta articulaciones en ambos lados del cuerpo (forma simétrica).
  • Rigidez por la mañana que dura más de 30 minutos.
  • Pérdida de la función de las articulaciones: con el tiempo, la AR puede causar deformidades y pérdida de función. Esto puede dificultar realizar tareas diarias.
Diagnóstico

Para diagnosticar el dolor por artritis reumatoide (AR), los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Durante el examen, el médico revisará sus articulaciones, observará cómo camina y se mueve, buscará erupciones en la piel o bultos (nódulos), y escuchará su pecho para buscar señales de inflamación en los pulmones.
  • Pruebas de laboratorio:
  • Factor reumatoide (FR): Esta prueba busca anticuerpos FR en su sangre. No todas las personas con AR tienen estos anticuerpos, pero puede ayudar cuando se combina con otros resultados.
  • Anticuerpos anti-péptido cíclico citrulinado (anti-CCP): Esta prueba busca anticuerpos anti-CCP, que a menudo aparecen en personas con AR. Puede detectarlos incluso antes de que aparezcan los síntomas.

Se pueden usar exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para saber la etapa o la intensidad del dolor por AR. Estos incluyen:

  • Pruebas de imagen:
  • Radiografías
  • Resonancia magnética (RM) y ecografía
  • Tomografía computarizada (TC)
  • Tomografía por emisión de positrones (PET)
  • Gammagrafía ósea
  • Densitometría ósea de doble energía (DEXA)
Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del dolor por artritis reumatoide (AR) son reducir la inflamación, aliviar el dolor y prevenir o frenar el daño en las articulaciones y en los órganos. Hay varios tipos de tratamiento que pueden ayudar a lograr estos objetivos. Estos incluyen:

  • Medicamentos:
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): ayudan a aliviar el dolor y a reducir la hinchazón.
  • Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME): actúan para frenar la progresión de la AR al disminuir la respuesta del sistema inmunitario y la inflamación.
  • Corticoesteroides: como la prednisona, se usan para bajar la inflamación con rapidez y dar alivio del dolor a corto plazo.
  • Terapias:
  • Fisioterapia: el personal de fisioterapia puede enseñarle ejercicios para mejorar la movilidad de las articulaciones, fortalecer los músculos y reducir el dolor.
  • Terapia ocupacional: el personal de terapia ocupacional le ayuda a adaptar sus actividades diarias para reducir la carga sobre sus articulaciones.
  • Terapias complementarias: técnicas como la acupuntura, el masaje terapéutico y el yoga pueden dar alivio adicional del dolor y mejorar el bienestar general.
  • Procedimientos terapéuticos:
  • Cirugía de reemplazo articular: en casos graves con daño articular extenso, se puede recomendar una cirugía para reemplazar la articulación dañada por una artificial (prótesis).
  • Cambios en los hábitos de salud:
  • Descanso equilibrado con ejercicio: es importante encontrar un equilibrio entre el descanso y la actividad física para evitar la rigidez de las articulaciones y mantener la fuerza muscular.
  • Modificaciones del estilo de vida: elegir hábitos saludables, como mantener una alimentación equilibrada, manejar el estrés y dormir lo suficiente, puede apoyar su bienestar general.

Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según sus síntomas y la gravedad de la enfermedad. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son clave para manejar la AR de forma eficaz y prevenir el daño articular a largo plazo. Su médico trabajará con usted para decidir las opciones de tratamiento más adecuadas según sus necesidades.

Evolución o complicaciones

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica con inflamación. Suele afectar a personas de mediana edad, sobre todo a las mujeres. Se caracteriza por hinchazón y dolor en las articulaciones, cansancio y problemas en otras partes del cuerpo (fuera de las articulaciones). Con el tiempo, las articulaciones pueden deformarse y dañarse. Esto limita cada vez más lo que usted puede hacer y reduce su calidad de vida.

La evolución natural del dolor por AR empieza con la inflamación del tejido que recubre la articulación. Esto puede causar dolor, rigidez, calor, enrojecimiento e hinchazón. A medida que la enfermedad avanza, puede destruir el cartílago y desgastar el hueso. Con el tiempo, esto puede causar discapacidad grave. La AR suele afectar ambos lados del cuerpo: si una rodilla o una mano está afectada, por lo general la otra también.

Complicaciones frecuentes de la artritis reumatoide:

  • Enfermedad pulmonar intersticial (EPI): es una complicación común que afecta los pulmones. Puede impactar mucho la vida diaria y puede reducir la esperanza de vida.
  • Osteoporosis: la AR puede aumentar el riesgo de osteoporosis, una afección en la que los huesos están débiles y frágiles.
  • Aterosclerosis: la AR se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares como la aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias).
  • Vasculitis reumatoide: consiste en inflamación de los vasos sanguíneos y puede afectar varios órganos del cuerpo.

El tratamiento de la AR busca frenar la progresión de la enfermedad, controlar los síntomas y reducir las complicaciones. Aunque hoy no hay cura para la AR, recibir el tratamiento adecuado puede mejorar mucho la calidad de vida.