Acerca de la artritis reumatoide
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las articulaciones. Provoca dolor, hinchazón, rigidez y sensación de calor. Es una enfermedad autoinmunitaria, lo que significa que el sistema de defensas del cuerpo ataca por error los tejidos sanos y causa inflamación en las articulaciones afectadas.
Con el tiempo, si no se trata, la AR puede dañar las articulaciones y causar deformidad y pérdida de función. Suele afectar varias articulaciones a la vez. Las manos, las muñecas y las rodillas son zonas frecuentes. Además de las articulaciones, la AR puede afectar otros órganos, como los pulmones, el corazón y los ojos. Los síntomas pueden variar en intensidad y pueden empeorar con el tiempo.
Hay opciones de tratamiento para ayudar a controlar los síntomas y a frenar el avance de la enfermedad. Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmunitaria. Esto significa que el sistema de defensas ataca por error el propio cuerpo. La AR causa inflamación de larga duración y daño en las articulaciones. No se sabe la causa exacta. En la AR, las defensas atacan sobre todo la sinovia, que es el revestimiento interno de algunas articulaciones. Esto provoca inflamación y, con el tiempo, daño en las articulaciones.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Edad: se diagnostica con más frecuencia en personas de unos 60 años.
- Sexo: las mujeres tienen más probabilidad de presentar AR que los hombres.
- Genética: un gen llamado HLA-DRB1 se asocia con más riesgo de AR y con síntomas más fuertes.
Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar):
- Tabaquismo: fumar aumenta el riesgo de desarrollar AR.
- Obesidad: tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo.
- Enfermedad de las encías: una mala higiene oral y la enfermedad de las encías se han relacionado con más riesgo de AR.
- Enfermedad pulmonar: tener enfermedad de los pulmones se ha asociado con más riesgo de desarrollar AR.
No siempre es posible prevenir la AR. Aun así, usted puede bajar su probabilidad si trabaja en los factores que sí puede cambiar: dejar de fumar, mantener un peso saludable y tener buena higiene oral. Consulte con su profesional de salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas.
Los síntomas tempranos más comunes de la artritis reumatoide (AR) incluyen:
- Dolor en las articulaciones: sensibilidad (dolor al tocar), dolor o rigidez, sobre todo en manos y pies.
- Cansancio: sentirse cansado o débil.
- Falta de apetito: menos ganas de comer, lo que puede causar pérdida de peso.
- Rigidez de las articulaciones: suele ser peor por la mañana y puede durar 30 minutos o más.
Cuando la AR avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Hinchazón: inflamación de las articulaciones, que hace que se sientan calientes y se vean rojas.
- Menor movimiento: dificultad para mover por completo las articulaciones afectadas.
- Boca seca y ojos secos o con picazón: por inflamación de las glándulas que producen saliva y lágrimas.
- Entumecimiento u hormigueo en las articulaciones.
- Fiebre baja ocasional: ligero aumento de la temperatura corporal.
Es importante saber que los síntomas de la AR varían de una persona a otra. Si presenta alguno de estos síntomas o cree que puede tener AR, consulte a su médico para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la artritis reumatoide (AR), los médicos suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: observan cómo se mueven sus articulaciones, evalúan su movilidad y buscan sarpullido o bultos duros bajo la piel (nódulos).
- Pruebas de laboratorio:
- Factor reumatoide (FR): busca en la sangre estos anticuerpos.
- Anticuerpos antipeptídicos citrulinados cíclicos (anti-CCP): detecta anticuerpos relacionados con la AR.
Para determinar la etapa o la gravedad de la AR, pueden usar exámenes e imágenes adicionales:
- Radiografías: ayudan a vigilar el avance de la enfermedad y a descartar otras causas del dolor en las articulaciones.
- Resonancia magnética (RM) y ultrasonido: pueden detectar signos tempranos de AR y evaluar el daño en las articulaciones y la gravedad de la enfermedad. Otras pruebas de imagen que pueden considerarse incluyen:
- Tomografía computarizada (TC)
- Tomografía por emisión de positrones (TEP)
- Gammagrafía ósea (estudio nuclear de los huesos)
- Densitometría ósea por rayos X de energía dual (DEXA)
Recuerde: estos exámenes, pruebas y procedimientos deben realizarlos profesionales de la salud.
Los objetivos del tratamiento de la artritis reumatoide (AR) incluyen:
- Reducir la inflamación: Medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) ayudan a bajar la inflamación en las articulaciones y alivian el dolor y la hinchazón.
- Aliviar el dolor: Los AINE, incluidas opciones de venta libre como la aspirina y el ibuprofeno, pueden ayudar con el dolor por AR. Sin embargo, consulte con su médico antes de tomar cualquier medicamento.
- Ralentizar el daño en las articulaciones y en algunos órganos: Los FARME, tanto sintéticos como biológicos, se usan para frenar el avance de la AR al disminuir la respuesta del sistema inmunitario que ataca las articulaciones.
- Mejorar la función física: La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden mejorar la movilidad de las articulaciones, la fuerza y la función. Esto ayuda a realizar las actividades diarias con más facilidad.
- Procedimientos quirúrgicos: En algunos casos, se puede recomendar cirugía para reemplazar la articulación y así recuperar movimiento y reducir el dolor en articulaciones muy dañadas.
Además de los medicamentos y las terapias, ciertos cambios en su salud y hábitos pueden ayudar a controlar la AR:
- Ejercicio regular: Actividades de bajo impacto, como caminar o nadar, mejoran la flexibilidad y la condición física.
- Descanso y actividad equilibrada: Es clave encontrar un equilibrio entre descanso y actividad física. Descansar durante los brotes (empeoramientos) ayuda a bajar la inflamación. El ejercicio regular mantiene la función de las articulaciones.
- Cambios en el estilo de vida: Mantener un peso saludable, dejar de fumar y manejar el estrés pueden mejorar los síntomas de la AR.
Es importante saber que el tratamiento de la AR debe adaptarse a sus necesidades y a su historia médica. Consulte con su profesional de la salud para recibir indicaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre posibles efectos secundarios.