Sobre la artritis autoinmune
Las causas de la artritis autoinmune son una combinación de factores genéticos y ambientales. El sistema inmunitario ataca por error los propios tejidos del cuerpo. Esto produce inflamación anormal en las articulaciones. Esta inflamación causa dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones afectadas. Las causas exactas no se conocen por completo, pero la investigación ha identificado varios factores:
- Factores genéticos: Cambios en ciertos genes, en especial en genes del antígeno leucocitario humano (HLA), como HLA-DRB1, tienen un papel importante en el desarrollo de la artritis autoinmune.
- Factores ambientales: Ciertos factores del ambiente, como infecciones o la exposición a algunas sustancias químicas, pueden contribuir al desarrollo de la artritis autoinmune.
Los factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar ni controlar) para la artritis autoinmune incluyen:
- Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con artritis autoinmune aumenta el riesgo de desarrollarla.
Los factores de riesgo modificables (sí se pueden influir o cambiar) para la artritis autoinmune incluyen:
- Tabaquismo: Fumar se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar artritis reumatoide (AR).
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad puede aumentar el riesgo de desarrollar artritis autoinmune.
Es importante saber que, aunque estos factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar artritis autoinmune, no garantizan que usted la vaya a tener. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la artritis autoinmune (cuando el sistema de defensa del cuerpo ataca las articulaciones) incluyen:
- Dolor en las articulaciones: dolor al tocar, dolor o rigidez, especialmente en las manos y los pies.
- Rigidez en las articulaciones: a menudo es peor por la mañana y puede durar 12 horas o más.
- Cansancio: sentirse cansado o débil, a veces con fiebre.
- Pérdida de apetito: otros síntomas de la artritis autoinmune pueden hacer que coma menos y baje de peso.
- Bultos firmes: nódulos reumatoides, que son bolitas duras bajo la piel, por lo general en las articulaciones de los dedos de las manos y en los codos.
A medida que la artritis autoinmune avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Menos movimiento en las articulaciones afectadas
- Boca seca y ojos secos
- Dificultad para dormir
- Inflamación en los ojos, resequedad, comezón o secreción
- Anemia (baja de glóbulos rojos)
- Dolor en el pecho al respirar
- Puntos dolorosos al tocar donde los ligamentos y los tendones se unen al hueso
Es importante consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado. El profesional puede darle consejos personalizados según su situación.
Para diagnosticar la artritis autoinmune, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, análisis y procedimientos:
- Examen físico: el médico busca señales de inflamación en las articulaciones, como dolor, hinchazón y menos movimiento.
- Historia clínica: el médico le pregunta sobre sus síntomas, enfermedades y medicamentos para reunir información importante.
- Análisis de sangre: miden marcadores de inflamación (como la velocidad de sedimentación de eritrocitos [VSG] y la proteína C reactiva [PCR]) y anticuerpos específicos que indican actividad autoinmunitaria.
- Estudios de imagen: los rayos X, las tomografías computarizadas (TC), las resonancias magnéticas (RM) y las ecografías musculoesqueléticas ayudan a identificar daño en las articulaciones y a ver cuánta inflamación hay.
Para saber qué tan avanzada o grave es la artritis autoinmune, además se pueden hacer:
- Análisis del líquido articular: se toma una muestra de una articulación afectada para buscar señales de inflamación o infección.
- Análisis de sangre de seguimiento: sirven para vigilar la actividad de la enfermedad al medir los marcadores de inflamación con el tiempo.
- Evaluación funcional: el médico evalúa cómo la afección afecta su capacidad para realizar actividades diarias.
- Cuestionarios que usted completa: encuestas para informar su nivel de dolor, su función física y su calidad de vida.
Es importante saber que los exámenes y procedimientos específicos pueden variar según su situación. Su profesional de la salud le guiará durante el proceso de diagnóstico.
Las metas del tratamiento para la artritis autoinmune son: disminuir la inflamación, aliviar los síntomas, reducir el daño a los órganos y minimizar la posibilidad de brotes. A continuación se describen los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
Medicamentos:
- Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME): ayudan a frenar el avance de la artritis autoinmune. Bajan la actividad del sistema inmunitario y reducen la inflamación.
- Medicamentos biológicos: bloquean partes específicas del sistema inmunitario que causan la inflamación. Ayudan a controlar la actividad de la enfermedad y a reducir los síntomas.
Terapias:
- Fisioterapia: ejercicios y técnicas indicados por una o un fisioterapeuta mejoran la movilidad, la fuerza y la función de las articulaciones.
- Terapia ocupacional: le ayuda a adaptarse a sus actividades diarias y a manejar el dolor y la rigidez de las articulaciones.
Procedimientos terapéuticos:
- Inyecciones en las articulaciones: se pueden inyectar corticoesteroides o ácido hialurónico en las articulaciones afectadas para reducir la inflamación y aliviar el dolor.
- El uso excesivo de esteroides se ha vinculado con daño en las articulaciones y desgaste del cartílago. Esto puede causar inestabilidad a largo plazo y empeorar la artritis.
Cambios en los hábitos de salud:
- Ejercicio regular: actividades de bajo impacto, como caminar o hacer ejercicios en el agua, pueden mejorar el movimiento de las articulaciones.
- Dejar de fumar: dejar el cigarrillo puede aliviar los síntomas, porque fumar empeora la artritis autoinmune.
- Alimentación equilibrada: una dieta nutritiva apoya la salud general y ayuda a mantener un peso moderado, lo que reduce la presión sobre las articulaciones doloridas.
- Dormir lo suficiente: mantener un horario regular de sueño puede ayudar a controlar los brotes y otros síntomas.
Es importante saber que el plan de tratamiento específico puede variar según su situación y sus metas de salud. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas.
La elección y la dosis de los medicamentos dependen de muchos factores y de la situación de cada persona. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis y los posibles efectos secundarios adicionales, o consulte la información que viene con el medicamento.