Opciones de tratamiento para la sepsis
La sepsis es una afección que pone en riesgo la vida. Ocurre cuando el cuerpo tiene una respuesta muy extrema de sus defensas (sistema inmunitario) a una infección, y los órganos dejan de funcionar bien. Puede deberse a infecciones por bacterias, hongos o virus en cualquier parte del cuerpo.
El objetivo del tratamiento de la sepsis es estabilizar la presión arterial, proteger los órganos vitales y detener la infección. La meta es evitar que la sepsis avance a una etapa más grave. Se busca dar atención rápida y urgente para mejorar las posibilidades de recuperación. Es importante empezar el tratamiento lo antes posible, porque las demoras pueden dañar la salud.
Puntos clave sobre el tratamiento de la sepsis:
- El primer paso suele ser antibióticos y líquidos por la vena (suero). Los antibióticos combaten la infección bacteriana que puede estar causando la sepsis. Los líquidos ayudan a mantener el flujo de sangre a los órganos.
- En algunas personas, los antibióticos y los líquidos son suficientes para controlar la sepsis.
- En otras, pueden necesitarse medidas adicionales, como:
- Ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
- Medicamentos para subir la presión arterial.
- Medicamentos para bajar el exceso de ácido en la sangre (acidosis metabólica).
- Diálisis: ayuda a quitar desechos y líquido extra de la sangre cuando los riñones no funcionan bien.
- Intubación: colocar un tubo de respiración para ayudar a respirar.
- Cirugía: a veces se necesita para quitar el foco de la infección o el tejido dañado.
- Drenaje de un absceso por un radiólogo intervencionista (médico que usa imágenes para guiar el procedimiento).
El tratamiento de la sepsis se enfoca en tratar la infección de fondo y en apoyar las defensas del cuerpo. En algunas personas, el tratamiento puede curar la infección. En otras, puede servir para retrasar el avance de la sepsis o controlar los síntomas. El plan exacto depende de qué tan grave sea la afección y de cada paciente.
En el tratamiento de la sepsis (una infección grave que afecta todo el cuerpo), hay varias opciones recomendadas. El plan exacto cambia según la condición y las necesidades de cada persona. Estos son algunos tratamientos posibles para la sepsis:
- Control temprano del origen de la infección: consiste en identificar y tratar el origen lo antes posible. Puede incluir drenar abscesos, quitar tejido infectado o limpiar a fondo las heridas (desbridamiento). La meta es eliminar la fuente de la infección y evitar que se propague.
- Medicamentos antimicrobianos adecuados (como antibióticos): se usan con frecuencia para tratar la sepsis. La elección depende de los microbios sospechados o confirmados, de la resistencia a antibióticos en la zona y de los riesgos propios de la persona. La meta es atacar y eliminar los microbios que causan la infección. Los estudios han mostrado que involucrar temprano a especialistas en enfermedades infecciosas mejora varios resultados en los pacientes.
- Mantener buen flujo de sangre a los órganos: la sepsis puede reducir el riego de los órganos vitales. Por eso es clave mantenerlo. Puede requerir líquidos por la vena y medicamentos llamados vasopresores, que suben la presión arterial y mejoran la perfusión (el paso de sangre) a los órganos.
- Mejorar el sueño: dormir bien ayuda a la recuperación. En la sepsis, son comunes los problemas de sueño por el ruido, la luz y la incomodidad. El equipo de salud puede sugerir reducir el ruido y la luz en el entorno para mejorar la calidad del sueño.
- Reducir el ruido y la luz intensa: el exceso de ruido y de luz puede abrumar a las personas con sepsis y aumentar el estrés y la incomodidad. Un ambiente tranquilo y silencioso ayuda a sanar.
- Empezar a moverse pronto: a veces es necesario guardar cama, pero por lo general se anima a movilizarse temprano. La actividad física mejora la circulación, fortalece los músculos y previene problemas por estar mucho tiempo en cama.
- Mejorar la comunicación: es esencial la comunicación clara entre pacientes, familias, el personal de salud y el exterior. Ayuda a que todos entiendan la condición, el plan de tratamiento y las metas de cuidado.
- Evitar sedantes benzodiacepínicos (un tipo de sedante): estos medicamentos pueden bajar la respiración o reducir el estado de alerta. En la sepsis, se pueden preferir otras formas de sedación para reducir estos riesgos.
Recuerde que cada caso es único. Consulte con un profesional de la salud para evaluar su situación específica y recibir recomendaciones personalizadas. El equipo tendrá en cuenta la gravedad de la infección, cómo funcionan sus órganos, otras enfermedades que usted tenga y otros factores relevantes para decidir el mejor plan de tratamiento.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud para saber la dosis adecuada en su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.