Acerca de la infección en la sangre (septicemia)
La septicemia, también llamada infección de la sangre, ocurre cuando bacterias de una infección en otra parte del cuerpo entran en la sangre y se multiplican rápido. Algunas infecciones comunes que pueden causar septicemia son: infecciones de las vías urinarias, infecciones de los pulmones (como la neumonía), infecciones de los riñones y del abdomen.
Factores de riesgo de septicemia:
- Edad: los bebés y las personas mayores tienen más riesgo
- Haber estado en el hospital recientemente o haber tenido una cirugía grande
- Quemaduras extensas o heridas importantes
- Neumonía u otras infecciones graves
- Enfermedades crónicas mal controladas, como la diabetes
- Uso de drogas inyectables
- Cáncer y sus tratamientos
- Catéteres que permanecen colocados (por vena o sonda urinaria)
- Uso de antibióticos en los últimos tres meses
- Problemas del sistema inmunitario, como infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) sin control
Existen otros factores de riesgo. Tener factores de riesgo no significa que usted vaya a presentar septicemia.
Síntomas tempranos comunes de la septicemia (infección grave en la sangre):
- Escalofríos
- Fiebre
- Respiración muy rápida
- Latidos del corazón muy rápidos
Si la septicemia avanza sin el tratamiento adecuado, pueden aparecer síntomas más graves, como:
- Confusión o dificultad para pensar con claridad
- Náuseas y vómitos
- Puntitos rojos en la piel
- Orina menos de lo normal
- Presión arterial baja
- Choque (emergencia por presión arterial muy baja)
- Letargo (mucha somnolencia y poca energía)
Con la progresión de la septicemia, los síntomas pueden empeorar y poner en riesgo la vida. Estos pueden incluir:
- Choque séptico muy grave
- Temperatura corporal inestable (sobre todo fiebre)
- Irritabilidad
- Letargo
- Quejidos y poca alimentación (en bebés)
- Hipoxia (niveles bajos de oxígeno)
- Taquicardia (latidos del corazón muy rápidos)
- Hipotensión (presión arterial muy baja)
Busque atención médica de inmediato si usted o alguien más presenta signos de septicemia.
Para diagnosticar la septicemia (infección grave en la sangre), los profesionales de la salud suelen hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos pueden incluir:
- Examen físico: El profesional de la salud revisará sus síntomas y sus antecedentes médicos. También le hará un examen físico para buscar señales como presión arterial baja y temperatura corporal alta o baja.
- Análisis de sangre: Se usan para confirmar una infección bacteriana. Pueden incluir hemocultivo, hemograma completo, pruebas de coagulación y pruebas para medir los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre.
- Análisis de orina, esputo (flema) y secreciones de heridas: Se analizan para buscar infección.
- Pruebas de electrolitos (sales minerales) y de función renal: Estas pruebas de sangre evalúan cómo funcionan sus riñones y si hay desequilibrios de electrolitos.
- Pruebas de función hepática (del hígado): Estas pruebas de sangre evalúan la salud del hígado y buscan problemas que puedan estar relacionados con la septicemia.
- Pruebas para detectar inflamación: Estas pruebas de sangre buscan señales de inflamación.
- Pruebas de imagen: En algunos casos, se pueden pedir estudios como rayos X, tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o ultrasonido (ecografía) para examinar órganos o tejidos y buscar señales de infección.
Se pueden realizar más exámenes, pruebas y procedimientos según su situación y los resultados iniciales del profesional de la salud.
Las metas del tratamiento de la septicemia (infección grave en la sangre) incluyen:
- Controlar la infección: Se usan antibióticos para tratar la infección por bacterias que causa la septicemia. Al inicio se usan antibióticos de amplio espectro (que atacan muchos tipos de bacterias). Si se identifica la bacteria específica, se puede usar un antibiótico más enfocado. Es importante empezar los antibióticos lo antes posible para controlar la infección.
- Estabilizar la presión arterial y el equilibrio de líquidos: Se pueden dar líquidos por la vena y medicinas para mantener la presión arterial y evitar coágulos de sangre. Estos tratamientos ayudan a equilibrar los líquidos y a que llegue suficiente sangre a los órganos.
- Apoyar la función de los órganos: Se puede dar oxígeno con mascarilla o con un respirador para ayudar a respirar. Se pueden dar otros tratamientos de apoyo cuando un órgano no funciona bien, como vasopresores (medicinas que suben la presión y mejoran el flujo de sangre) y cuidados de apoyo para sistemas de órganos específicos.
- Identificar y controlar la fuente de la infección: Se toman medidas para encontrar de dónde viene la infección, como hacer cultivos de bacterias y drenar abscesos (sacar el pus). Controlar la fuente de la infección ayuda a evitar que las bacterias se sigan propagando.
Es importante saber que el tratamiento de la septicemia debe hacerse en el hospital y bajo la guía de profesionales de la salud. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores; por eso, consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados. Pueden ocurrir otros efectos secundarios, así que lea la información que viene con su medicamento o consulte con su profesional de la salud para conocer más sobre los efectos secundarios.