Acerca de la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI)
La púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) es un trastorno autoinmunitario. Se caracteriza por una disminución del número de plaquetas en la sangre. Las plaquetas son partes muy pequeñas de la sangre que ayudan a formar coágulos y a detener el sangrado. Cuando hay pocas plaquetas, aparecen moretones con facilidad y puede haber sangrados.
En la PTI, el sistema inmunitario se equivoca y ataca las plaquetas. Las destruye y acorta su vida. Se desconoce la causa exacta; por eso se llama “idiopática”.
Puede presentarse en niñas y niños y en personas adultas. Los síntomas pueden ser leves o graves. Los síntomas comunes incluyen petequias (manchitas rojas o moradas en la piel), moretones fáciles, sangrados por la nariz y sangrado que dura más de lo normal después de cortaduras o lesiones.
El tratamiento busca subir el número de plaquetas y controlar los síntomas. Puede incluir medicamentos, como corticosteroides (medicinas tipo cortisona) o inmunosupresores (medicinas que bajan las defensas). En algunos casos se hace una esplenectomía (cirugía para quitar el bazo).
La púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) es un trastorno de la sangre. Se caracteriza por un recuento bajo de plaquetas. La causa exacta de la PTI no se entiende por completo, pero hay varias teorías:
- Destrucción autoinmune: La PTI ocurre sobre todo cuando el sistema inmunitario ataca las plaquetas por error. El cuerpo las ve como dañinas y hace anticuerpos (proteínas de defensa) que las marcan y destruyen.
- Menor producción de plaquetas: En algunos casos, la PTI también afecta cómo se forman las plaquetas. Esto pasa cuando las células de la médula ósea que las producen, llamadas megacariocitos, no funcionan bien.
Los factores de riesgo no modificables para la PTI son los que no se pueden cambiar ni influir. Incluyen:
- Edad: Las personas mayores de 60 años tienen más riesgo de desarrollar PTI.
Los factores de riesgo modificables (los que se pueden cambiar o influir) para la PTI no se conocen bien. Sin embargo, algunos factores podrían influir en el desarrollo o la evolución de la PTI:
- Infecciones: Algunos estudios sugieren que ciertas infecciones, como la infección por la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori), pueden desencadenar la PTI o empeorarla en personas con más predisposición. Aun así, se necesita más investigación para comprobar un vínculo definitivo.
- Medicamentos: Algunos medicamentos, como ciertos antibióticos y anticonvulsivos, se han relacionado con el desarrollo de la PTI en casos poco frecuentes. Sin embargo, el riesgo global es bajo.
Es importante saber que, aunque estos factores se han vinculado con un mayor riesgo de desarrollar PTI, no significa que vaya a suceder. Si le preocupa su riesgo de PTI o su causa, lo mejor es consultar con su profesional de salud para recibir orientación personalizada.
Los síntomas tempranos más comunes de la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) incluyen:
- Moretones sin causa aparente: Pueden aparecer pequeños puntitos rojos en la piel (petequias) o moretones sin causa aparente (púrpura) por un nivel bajo de plaquetas (células que ayudan a coagular la sangre).
- Sangrado de encías y nariz: Puede presentarse sangrado frecuente de las encías y la nariz por dificultad para que la sangre coagule bien.
- Cansancio: La PTI puede causar cansancio, que puede deberse al nivel bajo de plaquetas y a cómo esto afecta la función de la sangre.
A medida que la enfermedad avanza o alcanza mayor gravedad, pueden presentarse otros síntomas, como:
- Menstruación muy abundante: En mujeres, la regla puede ser inusualmente abundante.
- Sangre en la orina o en las heces: El sangrado interno puede hacer que aparezca sangre en la orina o en las heces.
- Hematomas: Áreas más grandes de sangrado bajo la piel pueden formar hematomas, que son bultos dolorosos e hinchados.
Es importante saber que, aunque estos síntomas son frecuentes en la PTI, también pueden ser parte de otras afecciones. Le recomendamos consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y para conocer las opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI), los proveedores de atención médica suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Su proveedor buscará síntomas comunes de la PTI, como moretones o sangrado inusual.
- Análisis de laboratorio: Su proveedor puede recomendar análisis de sangre para revisar su recuento de plaquetas (células que ayudan a la coagulación) y evaluar sus niveles generales de células de la sangre.
- Pruebas de imagen: Según sus síntomas, su proveedor puede recomendar estudios como ultrasonido (ecografía) para ver si el bazo está agrandado u otros problemas relacionados.
Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:
- Procedimientos clínicos: Su proveedor puede recomendar aspiración de médula ósea (se extrae una pequeña muestra líquida de la médula ósea para revisar las células de la sangre) o biopsia (se toma un pequeño trozo sólido de médula ósea para ver cómo se producen las células de la sangre) para evaluar mejor su condición.
- Exámenes de seguimiento: Los exámenes de seguimiento regulares ayudan a vigilar cambios en su recuento de plaquetas y a evaluar cómo progresa la PTI.
Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos específicos pueden variar según su situación. Su proveedor de atención médica le guiará durante el proceso diagnóstico y determinará el enfoque más adecuado para usted.
Los objetivos del tratamiento de la púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) son aumentar las plaquetas y reducir el riesgo de sangrado. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograrlo:
Medicamentos:
- Corticoides: ayudan a bajar la actividad del sistema inmunitario y así se reduce la destrucción de las plaquetas.
- Inmunoglobulina intravenosa (IGIV): contiene anticuerpos que pueden bloquear que el sistema inmunitario destruya las plaquetas.
- Agonistas del receptor de trombopoyetina: estimulan la producción de plaquetas en la médula ósea.
- Rituximab: actúa sobre ciertas células del sistema inmunitario que participan en la destrucción de plaquetas.
Procedimientos terapéuticos:
- Transfusión de plaquetas: en casos graves, puede subir de forma temporal las plaquetas y prevenir sangrados.
- Esplenectomía (cirugía para quitar el bazo): puede reducir la destrucción de plaquetas; por lo general se considera cuando otros tratamientos no funcionan.
Cuidados personales y cambios de hábitos:
- Evite actividades que aumenten el riesgo de sangrado, como los deportes de contacto.
- Evite ciertos medicamentos que afectan la función de las plaquetas, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), por ejemplo ibuprofeno.
Es importante hablar de estas opciones con un profesional de la salud antes de tomar decisiones.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud para saber la dosis que usted necesita. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.