Acerca del bazo roto
La ruptura del bazo es una emergencia médica que pone en riesgo la vida. Ocurre cuando el bazo, un órgano que está en la parte superior izquierda del abdomen, se desgarra o se rompe. El bazo ayuda a combatir infecciones, a las defensas del cuerpo y a filtrar la sangre.
La ruptura puede deberse a un golpe fuerte o a una lesión en el abdomen, como en un accidente de automóvil o una lesión deportiva. También puede ocurrir de forma espontánea si el bazo está aumentado de tamaño por algunas enfermedades o infecciones.
Los síntomas pueden incluir dolor, sensibilidad y hinchazón en el abdomen. También puede haber señales de sangrado interno, como mareo, respiración rápida o presión arterial baja.
Se necesita atención médica de inmediato para evitar una pérdida grave de sangre y otras complicaciones. En algunos casos puede requerirse cirugía. Recibir tratamiento a tiempo es clave para lograr el mejor resultado.
Las causas principales de un bazo roto (ruptura del bazo) se dividen en traumáticas y no traumáticas.
Causas traumáticas:
- Golpe fuerte en el abdomen, como un golpe directo o una lesión durante un deporte o una pelea física.
- Herida que penetra, como una bala o una puñalada.
Causas no traumáticas:
- Bazo agrandado: Un bazo más grande, a menudo por otra enfermedad o problema de salud, hace que el bazo sea más propenso a romperse, incluso con un golpe o lesión menor.
- Infecciones: Algunas infecciones como el paludismo (malaria), la mononucleosis infecciosa y el citomegalovirus pueden causar acumulación de células sanguíneas en el bazo y aumentar el riesgo de ruptura.
- Cánceres de la sangre: La leucemia y el linfoma pueden agrandar el bazo y llevar a que se rompa.
Los factores de riesgo no modificables de un bazo roto no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad: Los niños y los adultos jóvenes tienen mayor riesgo por su participación en actividades deportivas.
- Sexo: Los hombres tienen más probabilidad de sufrir lesiones traumáticas que pueden causar un bazo roto.
Los factores de riesgo modificables de un bazo roto sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:
- Conductas inseguras: Realizar actividades con mayor riesgo de golpes en el abdomen, como conducir de manera imprudente o participar en peleas físicas, aumenta la probabilidad de un bazo roto.
- Problemas de salud de base: Tratar y controlar enfermedades o problemas de salud que pueden agrandar el bazo, como infecciones o cánceres de la sangre, puede ayudar a reducir el riesgo de ruptura.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que tendrá un bazo roto, pero pueden aumentar la probabilidad. Si le preocupan sus factores de riesgo o sospecha que tiene un bazo roto, consulte con su profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Los síntomas tempranos más comunes de una rotura del bazo incluyen:
- Dolor en todo el abdomen
- Dolor al tocar la parte superior izquierda del abdomen
- Presión arterial baja
- Dolor que sube al hombro izquierdo (signo de Kehr)
- Confusión o cambios en el estado mental
- Visión borrosa
- Latidos del corazón rápidos
- Piel más pálida de lo normal
- Debilidad
- No tolerar el frío
A medida que aumenta la gravedad o progresa la rotura del bazo, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Mareo o sensación de desmayo
- Dolor en el hombro izquierdo, en especial sin un golpe claro (signo de Kehr)
- Confusión
Es importante saber que los síntomas de la rotura del bazo pueden no ser obvios hasta que ya haya un sangrado interno importante. Si presenta cualquiera de estos síntomas, en especial después de una lesión o si tiene el bazo agrandado, busque atención médica de inmediato.
Para diagnosticar un bazo roto (ruptura del bazo), los médicos suelen hacer las siguientes evaluaciones, pruebas y procedimientos:
- Historia médica: El médico le preguntará sobre sus síntomas y diagnósticos previos.
- Examen físico: Le revisarán el abdomen para ver si duele al tocarlo o si está aumentado por acumulación de líquido, por lo general sangre. Durante esta revisión, aplicarán presión suave en el abdomen.
- Evaluación focalizada con ecografía en trauma (FAST, por sus siglas en inglés): Esta ecografía rápida, que se hace en la camilla, ayuda a identificar sangre alrededor del bazo, lo que sugiere una ruptura. Sin embargo, puede no detectar todos los aspectos de la lesión del bazo.
- Tomografía computarizada (TC): Esta imagen permite identificar lesiones en el bazo y en otros órganos cercanos. Es más sensible para detectar lesiones del bazo, pero puede tardar más en obtenerse.
Pruebas adicionales para determinar el alcance del daño y la gravedad de un bazo roto pueden incluir:
- Ecografía (ultrasonido): Esta prueba de emergencia puede descartar rápido otros problemas y brindar información adicional.
- Laparotomía: Si las pruebas iniciales no son concluyentes, un cirujano puede realizar esta cirugía para explorar la cavidad abdominal y determinar la causa de síntomas específicos.
Recuerde que las pruebas específicas pueden variar según su situación. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
Las metas del tratamiento para un bazo roto son controlar el sangrado y prevenir complicaciones. El plan específico depende de qué tan grave sea la lesión y del estado general de la persona. Estas son las opciones de tratamiento:
Intervención quirúrgica:
- Esplenectomía: cirugía para quitar el bazo. Puede ser necesaria si la lesión es grave o si no se puede controlar el sangrado.
- Embolización del bazo: en este procedimiento se bloquea la arteria que lleva sangre al bazo. Así baja la presión en el bazo y se ayuda a controlar el sangrado, mientras se conserva parte de la función del bazo.
Observación:
- En roturas menos graves del bazo, el equipo médico puede optar por observar en lugar de operar de inmediato. Esto implica vigilar de cerca su estado y puede requerir transfusiones de sangre.
Es importante saber que, aunque a menudo la cirugía es necesaria, conlleva riesgos como infección y mayor susceptibilidad a infecciones en el futuro.
Los medicamentos y otras terapias no se usan comúnmente como tratamiento principal para un bazo roto. Sin embargo, pueden recetarle medicamentos para el dolor para aliviar las molestias durante la recuperación.
Recuerde: es fundamental consultar con su profesional de salud para recibir consejos y orientación personalizados según su situación.