Acerca de la mononucleosis (enfermedad del beso)

Descripción general

La mononucleosis es una infección viral. La causa es el virus de Epstein-Barr (VEB), uno de los virus humanos más comunes. También se le llama la “enfermedad del beso” porque se contagia por la saliva. Es más común en adolescentes y en adultos jóvenes de veintitantos años.

Los síntomas pueden dificultar hacer sus actividades diarias. Pueden durar varias semanas o un par de meses. Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor de garganta, ganglios inflamados en el cuello y las axilas, cansancio extremo, dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, falta de apetito, erupción en la piel y bazo o hígado inflamados (esto es poco común).

Si tiene estos síntomas por una semana o más, podría tener mononucleosis. Una prueba rápida de mononucleosis puede confirmar o descartar el diagnóstico.

Causas y factores de riesgo

Otros virus, como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la rubéola, el citomegalovirus (CMV), el adenovirus, los virus de la hepatitis A, B y C, y el parásito Toxoplasma gondii, también pueden causar mononucleosis infecciosa.

Los factores de riesgo no modificables para la mononucleosis son factores que no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:

  • Edad: los adolescentes y los adultos jóvenes de 20 a 29 años son más susceptibles.
  • Predisposición genética: tener familiares con mononucleosis o con virus relacionados puede aumentar el riesgo.
  • Antecedentes de pólipos o de enfermedades inflamatorias del intestino (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.

Los factores de riesgo modificables para la mononucleosis son factores que se pueden cambiar o influir y, en su mayoría, están relacionados con los hábitos y el estilo de vida:

  • Hábitos alimentarios poco saludables: se recomienda una alimentación saludable para apoyar las defensas del cuerpo.
  • Poca actividad física: hacer ejercicio con regularidad puede fortalecer las defensas del cuerpo.
  • Las complicaciones por una mala alimentación y poca actividad física pueden aumentar el riesgo.
Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio de la mononucleosis incluyen:

  • Dolor de garganta
  • Cansancio
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares

A medida que la infección avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:

  • Ganglios linfáticos hinchados (bolitas bajo la piel)
  • Escalofríos
  • Dolor en las articulaciones
  • Pérdida de apetito y leve pérdida de peso
  • Náuseas y vómitos (a veces)
  • Un sarpullido rojo, por lo general en el pecho (más probable si la persona tomó ciertos antibióticos recientemente)
  • Dolor en el abdomen
  • Bazo agrandado (órgano debajo de las costillas del lado izquierdo)

Síntomas poco frecuentes de la mononucleosis incluyen ictericia (piel y ojos amarillos), dificultad para respirar, anemia (baja de glóbulos rojos), latidos del corazón irregulares y, en casos raros, una rotura del bazo. Es importante que consulte al médico si sus síntomas no mejoran por sí solos. Pueden presentarse complicaciones, como problemas del bazo o del hígado, aunque son menos frecuentes. Recuerde consultar a su profesional de la salud para recibir orientación personalizada, incluido el diagnóstico y las opciones de tratamiento.

Diagnóstico

Para diagnosticar la mononucleosis, los profesionales de la salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica: su médico le preguntará sobre sus síntomas y si estuvo en contacto reciente con alguien con mononucleosis o con síntomas parecidos.
  • Examen físico: su médico buscará señales de mononucleosis, como fiebre, ganglios linfáticos inflamados, amígdalas agrandadas, un bazo agrandado y un sarpullido rojo.

Pruebas diagnósticas frecuentes para la mononucleosis:

Análisis de sangre:

  • Hemograma completo (conteo de células en la sangre) con diferencial y frotis de sangre (muestra vista al microscopio): esta prueba mide los niveles de distintos tipos de glóbulos blancos. En la mononucleosis, el número de linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) suele ser alto y hay muchos linfocitos atípicos (de aspecto inusual).
  • Prueba de anticuerpos heterófilos (prueba Monospot): esta prueba mide anticuerpos heterófilos que el cuerpo produce en respuesta a la infección. Es una de las pruebas más usadas para diagnosticar la mononucleosis.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la fase o la gravedad de la mononucleosis pueden incluir:

  • Pruebas de laboratorio específicas: pueden ser necesarias si su caso no es típico. Ayudan a identificar la causa de la enfermedad. Incluyen medir anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr (VEB), sobre todo cuando la prueba Monospot es negativa.
  • Estudios de imagen: en algunos casos, se pueden recomendar radiografías o resonancia magnética (RM) para evaluar síntomas concretos o complicaciones.

Recuerde que estas son pautas generales y cada caso puede variar. Es importante consultar con su profesional de la salud para un diagnóstico y una evaluación adecuados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la mononucleosis (una infección viral) son aliviar los síntomas, favorecer el descanso y la recuperación, y prevenir complicaciones. Se recomiendan estas medidas y tratamientos:

  • Control de los síntomas: Los medicamentos para el dolor de venta sin receta, como acetaminofén o ibuprofeno, pueden ayudar a bajar la fiebre, el dolor de garganta y los dolores musculares. Estos medicamentos reducen la inflamación y bloquean las señales de dolor.
  • Descanso: Descansar es clave para que el cuerpo se recupere de la mononucleosis. Ayuda a conservar energía y apoya al sistema inmunitario para combatir la infección.
  • Hidratación: Mantenerse bien hidratado es importante para evitar la deshidratación, sobre todo si hay fiebre o sudoración. Tomar muchos líquidos ayuda a eliminar toxinas y a que el cuerpo funcione bien.
  • Alimentación saludable: Comer una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y granos integrales aporta nutrientes esenciales que apoyan al sistema inmunitario y ayudan en la recuperación.
  • Proteger el bazo (un órgano): Si el bazo se agranda por la mononucleosis, es importante evitar actividades que puedan causar una lesión o una ruptura. Esto incluye evitar los deportes de contacto o cualquier actividad extenuante hasta que el bazo vuelva a su tamaño normal.

Es importante saber que no existe un medicamento específico para curar la mononucleosis ni para acortar su duración. Los antibióticos no son efectivos contra infecciones virales como la mononucleosis.

La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.