Acerca de la linfohistiocitosis hemofagocítica
La linfohistiocitosis hemofagocítica (LHH) es una afección grave que puede poner en riesgo la vida. Ocurre cuando el sistema de defensas se vuelve demasiado activo y causa mucha inflamación en el cuerpo. Se debe a problemas del sistema inmune que hacen que se produzcan demasiadas sustancias inflamatorias y que aumenten rápido ciertas células de defensa. Estos problemas pueden ser genéticos (heredados) o adquiridos (aparecen más tarde en la vida).
La LHH puede causar fiebre alta, agrandamiento del bazo (esplenomegalia), recuentos bajos de células de la sangre y acumulación de células de defensa hiperactivas en órganos como el hígado y la médula ósea.
Para diagnosticar la LHH, el personal médico busca criterios específicos, como:
- Fiebre.
- Bazo agrandado (esplenomegalia).
- Recuentos bajos de células de la sangre.
- Niveles anormales de grasas en la sangre (lípidos).
- Niveles altos de ferritina (una proteína que guarda hierro y sube con la inflamación).
- Niveles altos del receptor soluble de la interleucina 2 (sIL-2R o sCD25), que indica mucha actividad del sistema inmune.
- Disminución de la actividad de unas células que ayudan a combatir infecciones (células asesinas naturales o NK).
- Prueba de hemofagocitosis en una biopsia (cuando células del sistema inmune destruyen otras células de la sangre; biopsia = estudio de una pequeña muestra de tejido).
Hay dos tipos de LHH: primaria (familiar) y secundaria (adquirida). La LHH secundaria es más común y puede desencadenarse por infecciones, trastornos autoinmunes o cáncer.
Es importante saber que la LHH puede ser muy seria y requiere atención médica rápida.
La causa exacta de la linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH) no se conoce por completo, pero puede desencadenarse por varios factores.
Causas de la linfohistiocitosis hemofagocítica:
- En la mayoría de los casos, la HLH ocurre por una respuesta del sistema inmunitario que se vuelve demasiado fuerte ante una infección, como una infección viral o bacteriana. El sistema inmunitario se sobreestimula y empieza a atacar células y tejidos sanos del cuerpo.
- En algunos casos, la HLH puede ser hereditaria, es decir, se transmite de padres a hijos. A esto se le llama HLH familiar o primaria. Se debe a cambios en los genes (mutaciones) que afectan la capacidad del sistema inmunitario para controlar la inflamación.
Los factores de riesgo no modificables de la linfohistiocitosis hemofagocítica son factores que no se pueden cambiar ni controlar. Estos incluyen:
- Edad: la HLH puede presentarse a cualquier edad, pero es más común en niños, sobre todo en bebés.
- Antecedentes familiares: tener familiares con HLH aumenta el riesgo de presentar la enfermedad, especialmente en la HLH familiar o primaria.
Los factores de riesgo modificables de la linfohistiocitosis hemofagocítica son factores que se pueden influir o cambiar. Estos incluyen:
- Ciertas infecciones: algunas infecciones virales, como el virus de Epstein-Barr (VEB), el citomegalovirus (CMV) y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar HLH.
- Enfermedades autoinmunes: las personas con enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide o lupus, pueden tener un riesgo más alto de desarrollar HLH.
- Ciertos medicamentos: algunos medicamentos que se usan para tratar enfermedades autoinmunes o cáncer pueden aumentar el riesgo de desarrollar HLH.
Es importante saber que tener estos factores de riesgo no significa necesariamente que usted vaya a desarrollar HLH. Solo indican que aumenta la probabilidad de tener la enfermedad. Si le preocupa su riesgo de HLH, hable con su proveedor de atención médica para recibir consejos y orientación personalizados.
Los síntomas más comunes en etapas tempranas de la linfohistiocitosis hemofagocítica (LHH) incluyen fiebre y agrandamiento del bazo (esplenomegalia). A menudo se acompañan de cansancio, debilidad y piel pálida.
A medida que la LHH avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos varían según la persona y la etapa de la enfermedad. En etapas más avanzadas, son comunes:
- Citopenias (baja cantidad de células en la sangre): disminuyen los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Puede causar anemia, mayor riesgo de infecciones y moretones o sangrado fácil.
- Hepatomegalia (agrandamiento del hígado): puede causar dolor o molestia en el abdomen, ictericia (piel y ojos amarillos) y pruebas del hígado anormales.
- Linfadenopatía (agrandamiento de los ganglios linfáticos): puede causar hinchazón o bultos en el cuello, las axilas o la ingle.
- Síntomas neurológicos: en algunos casos, la LHH puede afectar el sistema nervioso. Puede haber dolores de cabeza, convulsiones, cambios en el comportamiento o la personalidad, debilidad o dificultad para hablar.
- Erupciones en la piel: algunas personas con LHH pueden presentar erupciones o lesiones en la piel. Su aspecto varía y pueden causar picazón o dolor.
Es importante saber que estos síntomas también pueden presentarse en otras enfermedades. Si tiene síntomas que le preocupan, consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso.
Para diagnosticar la linfohistiocitosis hemofagocítica (LHH), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Durante el examen físico, el profesional de la salud buscará señales de LHH, como un bazo o hígado agrandados, ganglios linfáticos inflamados, erupciones en la piel o moretones inusuales.
- Pruebas de laboratorio: Se piden con frecuencia para revisar una muestra de sangre, orina o tejidos del cuerpo. Las pruebas específicas dependen de los síntomas y de lo que se esté evaluando. Hallazgos de laboratorio que pueden asociarse con LHH incluyen niveles bajos de anticuerpos, niveles altos de enzimas del hígado, fiebre, triglicéridos altos (grasas en la sangre), albúmina baja (una proteína de la sangre), ferritina alta (proteína que almacena hierro) y actividad reducida de las células NK (células asesinas naturales, un tipo de glóbulo blanco).
- Pruebas genéticas: Usan muestras de sangre, saliva u otros tejidos para identificar cambios en los genes, cromosomas o proteínas. Estas pruebas pueden confirmar o descartar una enfermedad genética sospechada, como la LHH familiar.
Además de estos procedimientos comunes, hay otras evaluaciones que ayudan a medir la gravedad de la LHH y a vigilar complicaciones:
- Estudios de imagen: Permiten ver el interior del cuerpo para ayudar a diagnosticar o manejar una enfermedad. El tipo de estudio depende de los síntomas y de la parte del cuerpo que se examina. En LHH, se usan con frecuencia radiografías o resonancia magnética (RM), a menudo para revisar complicaciones como un bazo o hígado agrandados.
- Procedimientos clínicos: En algunos casos se realizan para evaluar los síntomas y qué órganos están afectados por la LHH. Pueden realizarlos distintos profesionales, como enfermeras, asistentes médicos y técnicos de laboratorio. Luego, el médico revisa los resultados.
Es importante dar seguimiento con su proveedor de atención médica si algún síntoma empeora o cambia después del primer examen físico. Su proveedor le guiará en el proceso diagnóstico y le recomendará los exámenes y pruebas adecuados según su situación.
Los objetivos del tratamiento de la linfohistiocitosis hemofagocítica (LHH) son controlar la respuesta inmunitaria exagerada, bajar la inflamación y prevenir daño a los órganos.
Tipos de medicamentos:
- Etopósido y dexametasona: Son los medicamentos de primera línea para tratar la LHH. El etopósido ayuda a suprimir la respuesta inmunitaria exagerada y la dexametasona reduce la inflamación.
- Anakinra: Es un medicamento que ha mostrado eficacia para controlar la LHH de varias causas. Bloquea una proteína específica llamada interleucina 1, que participa en la respuesta inmunitaria.
- Alemtuzumab: Puede usarse como un esquema alternativo para tratar la LHH. Actúa contra ciertas células del sistema inmunitario y reduce su actividad.
Procedimientos terapéuticos:
- Terapia intratecal: Consiste en administrar medicamentos directamente en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) mediante una punción lumbar, que es introducir una aguja en la parte baja de la espalda. Se usa en pacientes con afectación del sistema nervioso central (SNC) por LHH.
- Trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH): Es un procedimiento en el que se trasplantan células madre sanas para reemplazar células dañadas o anormales. Se recomienda en pacientes con un defecto genético de base o en quienes la enfermedad persiste o reaparece.
Cambios en el estilo de vida:
- No hay cambios específicos de estilo de vida recomendados para tratar la LHH. Sin embargo, es importante seguir las indicaciones de su equipo de salud sobre los medicamentos, las citas de control y cualquier precaución necesaria por su condición.
Otros tratamientos:
- Además de los medicamentos y los procedimientos, pueden recomendarse otros tratamientos según su situación. Esto puede incluir medidas de apoyo, como transfusiones de sangre, antibióticos para tratar infecciones y manejo de complicaciones como el fallo de órganos.
Cada una de estas opciones busca controlar la respuesta inmunitaria exagerada, disminuir la inflamación y prevenir daño a los órganos en la LHH. La elección del tratamiento depende de factores como la causa de base de la LHH, la gravedad de la enfermedad y sus necesidades particulares. Es importante que las personas con LHH trabajen de cerca con su equipo de salud para definir el plan de tratamiento más adecuado para sus necesidades.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más efectos secundarios.
Sin tratamiento, la linfohistiocitosis hemofagocítica (LHH) puede empeorar y causar complicaciones graves.
La evolución natural de la LHH incluye activación descontrolada de células del sistema inmunitario, como linfocitos T y macrófagos. También hay mal funcionamiento de las células asesinas naturales (NK). Esto provoca liberación excesiva de citocinas (proteínas que regulan la inflamación) y una inflamación generalizada. A medida que la LHH avanza, la persona puede tener fiebre continua. También puede haber citopenia (bajo recuento de células de la sangre), esplenomegalia (bazo agrandado), hiperferritinemia (niveles altos de ferritina en la sangre), coagulopatía (problemas de coagulación) y fallo de varios órganos.
Complicaciones frecuentes en la LHH:
- Infecciones: Las personas con LHH tienen más riesgo de infecciones por la respuesta inmunitaria alterada. Estas infecciones pueden empeorar los síntomas y causar más complicaciones.
- Daño a órganos: La inflamación excesiva y la liberación de citocinas pueden dañar varios órganos, como hígado, riñones, pulmones, corazón y sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Este daño puede causar mal funcionamiento o fallo de órganos.
- Cánceres de las células que forman la sangre: La LHH se asocia con un mayor riesgo de leucemia (cáncer de la sangre) y linfoma (cáncer de los ganglios linfáticos). Esto complica la enfermedad y puede requerir tratamientos adicionales.
El diagnóstico temprano y el tratamiento rápido son clave para manejar la LHH y reducir las complicaciones. Los objetivos del tratamiento son controlar la inflamación excesiva, eliminar los desencadenantes (como infecciones o enfermedades de base) y restablecer la función normal del sistema inmunitario.
Las opciones de tratamiento suelen incluir una combinación de medicamentos, como inmunosupresores y fármacos de quimioterapia, para frenar la respuesta inmunitaria exagerada. En algunos casos, se puede recomendar un trasplante de células madre hematopoyéticas (TCMH) para reemplazar las células inmunitarias anormales por células sanas.
El efecto del tratamiento puede variar según varios factores, como la salud general de la persona, el grado de avance de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Una intervención temprana y el tratamiento adecuado pueden mejorar los resultados al disminuir la inflamación, prevenir el daño a órganos y aumentar la supervivencia.
Es importante saber que la LHH es una enfermedad compleja que requiere atención médica especializada. Si usted o alguien que conoce tiene síntomas que sugieren LHH o ya recibió este diagnóstico, consulte con un profesional de la salud para una evaluación, diagnóstico y manejo adecuados.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis específica para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.