Pruebas para detectar inhibidores en personas con hemofilia

Descripción general

La hemofilia es un trastorno de sangrado hereditario. Ocurre cuando faltan o están bajos ciertos “factores de coagulación”. Estos son proteínas que ayudan a que la sangre coagule bien. Hay varios tipos de hemofilia. En todos, hay niveles bajos del factor de coagulación VIII o del factor IX.

Las pruebas de inhibidores son importantes para las personas con hemofilia. Sirven para evaluar el riesgo de desarrollar inhibidores. Los inhibidores son anticuerpos (proteínas de defensa) que pueden reducir la efectividad del tratamiento para la hemofilia. Estas pruebas ayudan al médico a decidir el mejor plan de tratamiento y manejo.

Cómo y cuándo se hacen las pruebas de inhibidores:

  • Antes de cirugías o procedimientos invasivos: Se recomienda hacer una prueba de detección de inhibidores antes de cualquier cirugía o procedimiento invasivo. Así se identifica a quienes pudieran estar en riesgo de desarrollar inhibidores durante estos procedimientos.
  • Al cambiar de producto de tratamiento: También se recomienda hacer la prueba antes y unas semanas después de cambiar a un producto de tratamiento diferente. Aunque el riesgo por el cambio suele ser bajo, es importante vigilar cualquier problema.
  • Detección proactiva en hemofilia A no grave: En personas con hemofilia A no grave, se recomienda buscar inhibidores de forma proactiva aproximadamente 6 semanas después de una cirugía o del tratamiento de una hemorragia importante. Esto ayuda a detectar si se desarrollaron inhibidores.
  • Análisis de genotipo en hemofilia B: En hemofilia B, se recomienda hacer un análisis de ADN para identificar el genotipo (el tipo de cambio en el gen). Esto puede señalar a personas con mayor riesgo de desarrollar inhibidores.
  • Monitoreo en pacientes previamente no tratados (PUP, por sus siglas en inglés): Todas las personas previamente no tratadas deben vigilarse de cerca y hacerse pruebas de inhibidores con regularidad. Los primeros 50 días de exposición (DE), que son cada día en que recibe el tratamiento, son un periodo de alto riesgo. Por eso, en ese tiempo se recomienda hacer la prueba con más frecuencia.
  • Seguimiento de rutina continuo: Después del periodo inicial de alto riesgo, continúe con pruebas periódicas como parte del seguimiento de rutina. En la hemofilia A grave, se recomienda hacer la prueba cada 3 días de exposición hasta 20 DE, luego cada 10 DE hasta 50 DE, y después al menos 2 veces al año hasta 150 DE. Después de 150 DE, el riesgo de desarrollar inhibidores es muy bajo.

Las pruebas de inhibidores incluyen exámenes de sangre especiales que miden cuánto tarda la sangre en coagular. Incluyen pruebas de coagulación de rutina como el tiempo de protrombina (TP) y el tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa). Además, se puede usar la prueba de Bethesda con la modificación de Nijmegen para detectar inhibidores.

Recuerde: si usted o alguien que conoce tiene hemofilia y necesita pruebas de inhibidores, consulte siempre con un profesional de la salud. Esa persona puede darle consejos y orientación personalizados según su situación y su historia médica.