Acerca del sangrado en cirugía

Descripción general

El sangrado quirúrgico es el sangrado que ocurre durante o después de una cirugía. Puede pasar cuando se abre una cavidad del cuerpo, se atraviesa una capa protectora del cuerpo, se corta la piel o el músculo, se extrae un órgano, o se cambia la anatomía normal con la cirugía.

El sangrado puede empezar de inmediato o aparecer más tarde. Es sangrado directamente relacionado con la cirugía o el procedimiento realizado.

La gravedad puede variar. Puede ir de un sangrado leve a un sangrado mayor que necesita atención médica o incluso otra operación.

El sangrado quirúrgico puede tener consecuencias serias. Puede causar un hematoma (acumulación de sangre bajo la piel o en los tejidos) o disminuir el flujo de sangre a órganos vitales.

Detectar y tratar el sangrado quirúrgico es una parte importante del cuidado durante y después de la cirugía.

Causas y factores de riesgo

Hay varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sangrado durante la cirugía. Estos incluyen:

  • Edad: Las personas adultas mayores pueden tener más riesgo por cambios en los vasos sanguíneos y menor capacidad de coagular.
  • Medicamentos: Los que evitan que las plaquetas se peguen (antiplaquetarios, como la aspirina) y los que evitan que la sangre coagule (anticoagulantes, “adelgazadores de la sangre”) aumentan el riesgo de sangrado.
  • Ciertas afecciones médicas, como:
  • Colecistitis aguda (inflamación de la vesícula biliar)
  • Cirrosis (enfermedad del hígado)
  • Hipertensión portal (presión alta en las venas del hígado)
  • Coagulopatía (problema de coagulación de la sangre), incluidos trastornos de sangrado hereditarios
  • Adherencias (tejido cicatricial de cirugías previas)
  • Enfermedad renal (de los riñones)
  • Fumar cigarrillos
  • Consumo excesivo de alcohol

Es importante saber que no todas las personas tienen los mismos factores de riesgo de sangrado durante la cirugía. El riesgo de cada persona puede variar según su situación y su historial médico. Su proveedor de atención médica evaluará sus factores de riesgo antes de la cirugía para tomar las precauciones necesarias y así reducir el riesgo de sangrado durante la cirugía.

En general, entender las causas y los factores de riesgo del sangrado durante la cirugía ayuda al equipo de atención médica a identificar a las personas con alto riesgo y tomar medidas para prevenir o manejar esta complicación durante la cirugía.

Síntomas

Signos de posible sangrado después de la cirugía que debe informar al equipo de atención médica:

  • Sangrado en el lugar de la cirugía que no se detiene o que aumenta en cantidad
  • Sangrado en el lugar de la cirugía que se detuvo, pero luego vuelve a empezar
  • Sangre en las heces o en la orina
  • Hinchazón, dolor o moretones en las articulaciones o en los músculos; esto puede ser una señal de sangrado dentro de las articulaciones o los músculos

Tenga en cuenta que estos síntomas también pueden estar relacionados con otros problemas de salud. Si tiene alguno de ellos, hable con su médico o con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico exacto y el tratamiento adecuado. Además, el sangrado interno puede no tener síntomas visibles, por lo que es importante informar mareo, o dolor o sensibilidad al tacto persistentes después de una cirugía a un profesional de la salud.

Diagnóstico

Para diagnosticar un sangrado relacionado con una cirugía, los profesionales de la salud suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Antecedentes médicos y examen físico: Su profesional de la salud le preguntará sobre sus antecedentes y síntomas. También le hará un examen físico para evaluar su salud general.
  • Pruebas de radiología: Pueden usar tomografía computarizada (TC), radiografías y angiografía. La TC es un tipo avanzado de radiografía que muestra imágenes detalladas de huesos, tejidos y vasos sanguíneos. La angiografía consiste en introducir un tubo delgado y un alambre por una arteria en la ingle para examinar vasos sanguíneos específicos y buscar el origen del sangrado.
  • Endoscopia: Se usa un tubo flexible con luz y cámara para revisar la parte superior del aparato digestivo y buscar causas de sangrado o cambios anormales.
  • Análisis de sangre: Pueden detectar señales de sangrado, como un recuento bajo de glóbulos rojos, o posibles causas del sangrado.
  • Análisis de heces u orina: A veces se revisan muestras de heces u orina para buscar señales de sangre.

Otras pruebas y procedimientos pueden incluir:

  • Laparoscopia: El cirujano hace cortes pequeños en el abdomen e introduce herramientas especiales y una cámara para localizar y tratar el origen del sangrado. Se realiza con anestesia general (usted estará dormido).
  • Gammagrafía (escaneo con radionúclidos): Se inyecta una mezcla de su sangre con material radiactivo para resaltar el área que sangra. Luego, cámaras especiales toman imágenes para identificar el origen del sangrado.
  • Laparotomía: Si otras pruebas no dan suficiente información sobre el origen del sangrado gastrointestinal (GI), el cirujano puede hacer una laparotomía. Es un corte único en el abdomen para explorar y examinar el tracto gastrointestinal (GI).

Recuerde: Estos procedimientos de diagnóstico los realizan profesionales de la salud. Ellos evaluarán su situación con cuidado y decidirán qué pruebas son necesarias según su caso.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del sangrado quirúrgico son encontrar la fuente del sangrado y detenerla, reparar cualquier daño causado por el sangrado y estabilizar el cuerpo de la persona.

En casos leves de sangrado interno, el tratamiento suele incluir reposo y control de los síntomas. El reposo permite que el cuerpo sane mientras reabsorbe la sangre y reduce la inflamación.

  • Medicamentos:
  • Se pueden recetar medicamentos para controlar el dolor y la inflamación relacionados con el sangrado. Es importante consultar con el profesional de la salud sobre qué medicamentos son seguros cuando hay sangrado y las dosis adecuadas para su situación.
  • Los medicamentos antifibrinolíticos (evitan que los coágulos se deshagan) ayudan a reducir el sangrado.
  • Reemplazo de sangre: En algunos casos, puede necesitar una transfusión de sangre para reemplazar la sangre perdida. En ocasiones se usan productos sanguíneos especiales para reponer los factores de coagulación (sustancias que ayudan a que la sangre coagule) o las plaquetas y así disminuir el riesgo de sangrado.
  • Procedimientos terapéuticos: Algunos casos de sangrado quirúrgico pueden requerir medidas más profundas, incluida la cirugía. La cirugía puede ser necesaria para detener el sangrado y retirar la sangre acumulada. El tipo de cirugía depende de la gravedad y la ubicación del sangrado, así como de la salud general de la persona. Otros procedimientos que pueden usar los cirujanos u otros profesionales de la salud para ayudar a detener el sangrado incluyen:
  • Cauterización: Este procedimiento usa energía eléctrica para sellar vasos sanguíneos pequeños que pueden estar sangrando.
  • Sutura: Este procedimiento usa puntos (suturas) para sellar vasos sanguíneos más grandes que pueden estar sangrando.
  • Agentes tópicos: Este procedimiento usa materiales que se pueden rociar o colocar sobre los sitios de sangrado para ayudar a disminuir o detener el sangrado.

En general, las opciones de tratamiento para el sangrado quirúrgico buscan detener el sangrado, reparar cualquier daño causado y estabilizar el cuerpo de la persona. Es importante que los médicos evalúen cada caso y recomienden los tratamientos adecuados según la gravedad del sangrado, la ubicación, la salud general y las causas subyacentes.

Evolución o complicaciones

El sangrado después de una cirugía puede evolucionar de distintas formas. Depende de la persona y de las circunstancias específicas de la cirugía. A veces, el sangrado se detiene solo cuando la sangre se coagula de forma natural (forma un coágulo). Pero en otros casos, el sangrado puede continuar o incluso empeorar si no se trata bien.

Aunque personas con buenas intenciones puedan sugerir remedios caseros o medicamentos de venta libre, lo mejor es consultar con un profesional de la salud antes de probar cualquier tratamiento nuevo para el sangrado después de la cirugía. Su profesional de la salud tiene la experiencia para evaluar su situación y recomendar tratamientos adecuados según sus necesidades.

En general, recibir tratamiento a tiempo y adecuado para el sangrado después de la cirugía es clave para prevenir complicaciones y apoyar una recuperación más fácil.