Información sobre la coagulación intravascular diseminada (CID)
La coagulación intravascular diseminada (CID) es una afección grave. Se forman coágulos de sangre en muchos vasos sanguíneos pequeños del cuerpo. Estos coágulos pueden reducir el flujo de sangre a órganos como el hígado, los riñones y el cerebro.
Además, esta coagulación excesiva usa las proteínas de la sangre que ayudan a coagular (factores de coagulación) y las plaquetas (células que ayudan a coagular). Esto aumenta mucho el riesgo de sangrado. La CID puede dañar los órganos y puede poner en riesgo la vida.
Problemas de base como la sepsis (infección grave en la sangre), una lesión grave, el cáncer avanzado o la enfermedad del hígado pueden provocar la CID.
Diagnosticar la CID es difícil porque no hay una sola prueba que la confirme. Por eso, los médicos usan una combinación de señales y síntomas y análisis de laboratorio para identificarla.
No hay un tratamiento específico para la CID. El tratamiento es principalmente de apoyo. El objetivo es encontrar y tratar la causa que la provoca.
La coagulación intravascular diseminada (CID) puede ser causada por varias afecciones médicas. Cuando hay daño en los tejidos e inflamación, el cuerpo produce demasiada trombina (una proteína que ayuda a formar coágulos). Esto activa la coagulación de forma excesiva y puede causar CID. Las afecciones que pueden causar CID incluyen:
- Sepsis (infección grave de la sangre por bacterias u hongos)
- Trauma (golpes o lesiones graves)
- Lesión grave de tejidos, como quemaduras
- Cánceres, sobre todo leucemias (cáncer de la sangre)
- Complicaciones del embarazo
- Trastornos de los vasos sanguíneos
- Toxinas
- Afecciones con inflamación, como pancreatitis (inflamación del páncreas)
- Enfermedad del hígado
- Infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Las guías de tratamiento señalan que tratar la causa principal de la CID, como la sepsis u otros factores que la provocan, es clave para revertir este trastorno de la coagulación.
Los síntomas comunes de la coagulación intravascular diseminada (CID) incluyen:
- Fiebre
- Sangrado y moretones en varias partes del cuerpo
- Presión arterial baja
- Falta de aire
- Confusión o pérdida de memoria
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A medida que la CID avanza y se hace más grave, pueden aparecer síntomas adicionales como:
- Hipotensión (presión arterial baja)
- Fiebre alta
- Dificultad para respirar
Para diagnosticar la coagulación intravascular diseminada (CID), el personal de salud puede hacer varias pruebas de sangre, entre ellas:
- Hemograma completo (CBC, por sus siglas en inglés): mide la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre. En la CID son comunes los recuentos bajos de células de la sangre (citopenia) y de plaquetas (trombocitopenia).
- Nivel de fibrinógeno: evalúa la cantidad de fibrinógeno en la sangre. Los niveles bajos indican CID.
- Tiempo de protrombina (TP) y tiempo de tromboplastina parcial (TTP): miden cuánto tarda en coagular la sangre. Un TP y TTP prolongados son señales de CID.
- Productos de degradación de la fibrina (PDF): detectan la presencia de productos de descomposición de coágulos de fibrina. Los niveles altos sugieren CID.
- Prueba de dímero D: mide el nivel de dímero D en la sangre, lo cual indica la presencia de coágulos. Los niveles altos se asocian con CID.
- Pruebas de función de riñón e hígado: una creatinina alta (mide la salud de los riñones) y enzimas del hígado elevadas se asocian con CID.
- Proteína C reactiva (PCR): mide la presencia y el grado de inflamación en el cuerpo. La PCR suele estar elevada en la CID.
Se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos para saber el alcance y la gravedad de la CID:
- Tromboelastografía: evalúa qué tan bien coagula la sangre al medir la formación y la ruptura del coágulo. Ofrece una visión completa del estado de la coagulación.
- Sistemas de puntuación: se usan varios sistemas, como los de la International Society on Thrombosis and Haemostasis (ISTH, por sus siglas en inglés) u otras organizaciones médicas, para medir la gravedad de la CID según criterios como el recuento de plaquetas, los niveles de fibrinógeno, el TP y los PDF.
Los objetivos del tratamiento de la coagulación intravascular diseminada (CID), un problema en el que la sangre forma y deshace coágulos de manera anormal, son recuperar el equilibrio entre la formación y la disolución de coágulos en el cuerpo. En general, se busca estabilizar los procesos de coagulación, prevenir el sangrado excesivo y mejorar los resultados para las personas con CID.
- Identificar y tratar la causa de fondo de la CID es clave para manejarla. El tratamiento puede incluir atender la causa, como tratar infecciones o controlar el crecimiento del cáncer, para mejorar las alteraciones de la coagulación relacionadas con la CID.
- El tratamiento de apoyo puede incluir:
- Manejo de la coagulación excesiva:
- Medicamentos anticoagulantes, como la heparina.
- Trombomodulina humana soluble recombinante (rTM), que ayuda a contrarrestar la coagulación y la inflamación en el cuerpo. Puede ser útil para tratar la CID causada por algunos cánceres o por sepsis (infección grave general del cuerpo).
- Manejo del sangrado:
- Transfusiones de plasma para reemplazar los factores de coagulación.
- Ácido todo-trans retinoico (ATRA) combinado con medicamentos antifibrinolíticos, como el ácido tranexámico. El ATRA ayuda a que las células de la sangre maduren, y los antifibrinolíticos evitan que se deshagan los coágulos.
La coagulación intravascular diseminada (CID) puede avanzar rápido y causar complicaciones graves si no se trata de inmediato. A continuación, un resumen de la evolución natural, las complicaciones frecuentes y el impacto del tratamiento:
Evolución natural:
- La CID empieza cuando otra enfermedad o problema de salud provoca coagulación anormal de la sangre en todo el cuerpo.
- Al inicio, se forman coágulos en exceso. Esto bloquea vasos sanguíneos y reduce el flujo de sangre a los órganos.
- A medida que avanza, se agotan los factores de coagulación y las plaquetas (células que ayudan a formar coágulos). Esto aumenta la tendencia a sangrar.
- Sin intervención, la CID puede empeorar rápido y causar fallo de varios órganos y hasta la muerte.
Complicaciones:
- Sangrado fuerte de varios sitios, como la piel, los órganos internos o las mucosas (por ejemplo, boca y nariz).
- Daño a órganos por menor flujo de sangre, que puede causar insuficiencia renal, dificultad para respirar y problemas neurológicos, incluso un derrame cerebral (accidente cerebrovascular).
- En casos graves, la CID puede causar shock (choque), cuando los órganos vitales no reciben suficiente sangre y oxígeno para funcionar bien.
Impacto del tratamiento:
- Reconocer y tratar la CID temprano es clave para controlarla.
- El tratamiento busca tratar la causa y, al mismo tiempo, estabilizar la coagulación y prevenir sangrados excesivos.
- Se pueden usar medicamentos para regular los factores de coagulación y las plaquetas.
- El cuidado de apoyo es esencial, como mantener la función de los órganos y controlar los síntomas.
- La meta del tratamiento es prevenir más complicaciones, frenar el avance de la enfermedad y mejorar los resultados para las personas con CID.