Acerca del síndrome hipereosinofílico
El síndrome hipereosinofílico (SHE) es un trastorno de la sangre poco frecuente. En esta enfermedad, el cuerpo produce demasiados eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir infecciones, alergias e inflamación.
En esta afección, los niveles de eosinófilos permanecen altos en la sangre o en los tejidos, o en ambos. Esto puede causar daño y problemas en los órganos. Se desconoce la causa exacta del SHE. El diagnóstico se hace al descartar otras afecciones que pueden causar niveles altos de eosinófilos.
Los síntomas del SHE varían según los órganos afectados. Con frecuencia, involucran la piel, los pulmones, el aparato digestivo y el corazón y los vasos sanguíneos.
El tratamiento se enfoca en controlar los síntomas y prevenir daño a los órganos. Se decide según qué esté causando la enfermedad. Es importante que las personas con SHE reciban atención médica adecuada con especialistas para controlar bien su enfermedad.
Las causas principales del síndrome hipereosinofílico (SHE) se relacionan con dos mecanismos:
- Aumento en la producción y acumulación de eosinófilos: Un mayor número de eosinófilos puede deberse a cambios genéticos o a señales del cuerpo que hacen que estas células crezcan y vivan más de lo normal. Esta acumulación puede causar problemas de salud cuando empieza a afectar órganos.
- Activación continua de los eosinófilos: Esto puede hacer que los eosinófilos liberen sustancias que dañan los tejidos y los órganos. Las razones de esta activación constante no se conocen por completo.
Los factores de riesgo no modificables no se pueden cambiar ni controlar. Incluyen:
- Edad avanzada
- Ser hombre
- Antecedentes familiares de enfermedad de las arterias del corazón a edad temprana: una enfermedad en la que los vasos sanguíneos del corazón se estrechan y dificultan que la sangre llegue al corazón
Los factores de riesgo modificables sí pueden influirse o cambiarse. Incluyen:
- Hipertensión arterial: presión arterial alta en todo el cuerpo
- Hiperlipidemia: niveles altos de grasas (colesterol y triglicéridos) en la sangre
- Síndrome metabólico: un grupo de afecciones, como presión alta, azúcar alta en la sangre, exceso de grasa corporal y niveles anormales de colesterol. Juntas aumentan el riesgo de enfermedad del corazón, derrame cerebral y diabetes.
- Resistencia a la insulina: cuando el cuerpo no responde bien a la insulina, una hormona que ayuda a controlar el azúcar en la sangre
- Diabetes mellitus: cuando el nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto
- Fumar
- Obesidad
- Poca actividad física
- Niveles altos de lipoproteína(a): un tipo de colesterol que puede aumentar el riesgo de enfermedad del corazón
- Niveles altos de fibrinógeno: una proteína en la sangre que ayuda a formar coágulos
Es importante saber que estos factores de riesgo no son exclusivos del SHE y también pueden contribuir a otras enfermedades cardiovasculares. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar estos factores.
Los síntomas del síndrome hipereosinofílico (SHE), un problema en el que hay demasiados eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco), dependen de qué órganos estén afectados. Al principio, los síntomas generales más comunes pueden incluir:
- Sarpullido que a menudo pica, con bultos hinchados
- Pérdida de peso
- Fiebre
- Sudoración nocturna
- Cansancio
- Dolor muscular
- Mareo
A medida que avanza el SHE, pueden aparecer:
- Confusión
- Dificultad para hablar
- Cambios en la vista
- Pérdida de memoria
Cuando se afectan órganos específicos, los síntomas pueden incluir:
- Tos, dificultad para respirar y infecciones respiratorias altas frecuentes (nariz y garganta) si están afectados los pulmones
- Dolor de estómago o de abdomen, vómitos y diarrea si se afecta el sistema digestivo
- Dolor muscular o dolor en las articulaciones.
- Falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones (latidos del corazón rápidos o irregulares) y signos de insuficiencia cardiaca (debilidad del corazón), como hinchazón en los tobillos, si está afectado el corazón
Es importante saber que las personas con SHE pueden tener muchos tipos de síntomas, y estos varían según las partes del cuerpo afectadas. Si usted presenta alguno de estos síntomas, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar el síndrome hipereosinofílico, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre sus síntomas y diagnósticos previos.
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales de daño por niveles altos de eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco), como salpullido, hinchazón, dificultad para respirar, ruidos anormales del corazón, dolor de barriga o dolor en las articulaciones.
- Análisis de laboratorio: Pueden incluir una extracción de sangre para revisar si hay niveles elevados de eosinófilos u otras alteraciones.
- Estudios de imagen: Pueden recomendar radiografías o una resonancia magnética (RM) para ver las partes del cuerpo afectadas.
Según los hallazgos iniciales y su situación, pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales, como:
- Más análisis de laboratorio: Pueden incluir análisis de sangre específicos para evaluar la función de los órganos y detectar posibles anomalías genéticas subyacentes.
- Biopsia: Se puede tomar una muestra del tejido afectado para examinarla al microscopio y determinar el alcance del daño.
- Ecocardiograma (ultrasonido del corazón): Esta prueba usa ondas de sonido para crear imágenes del corazón y puede ayudar a evaluar su función.
Es importante que haga seguimiento con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después de estos exámenes iniciales. Su profesional de la salud le recomendará las pruebas o los procedimientos adicionales que sean necesarios.
Los objetivos del tratamiento del síndrome hipereosinofílico son prevenir y revertir el daño a los órganos, mejorar los síntomas y reducir la inflamación causada por eosinófilos (un tipo de glóbulo blanco). Estos son algunos tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Corticosteroides orales: Reducen la inflamación y calman el sistema inmunitario, para que no ataque tanto los tejidos sanos.
- Terapias inmunosupresoras o citotóxicas (quimioterapia): También disminuyen o suprimen la actividad del sistema inmunitario para evitar daño.
- Anticuerpo monoclonal anti–interleucina 5 (IL-5): Mepolizumab es un ejemplo. Bloquea una proteína que ayuda a que los eosinófilos crezcan y sobrevivan. Esto baja la cantidad de eosinófilos en el cuerpo.
- Inhibidor de la tirosina cinasa: Imatinib es un ejemplo. Es especialmente eficaz en personas con un marcador genético llamado gen de fusión FIP1L1-PDGFRA.
Según los síntomas y los órganos afectados por el síndrome hipereosinofílico, se pueden recomendar tratamientos adicionales.
Es importante saber que estas son recomendaciones generales. Las decisiones de tratamiento deben tomarse caso por caso. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Pregunte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.