Sobre el síndrome urémico hemolítico (SUH)
Las causas del síndrome urémico hemolítico (SUH) incluyen:
- Infección por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC): es la causa más común de SUH. Por lo general se adquiere al ingerir comida o agua contaminadas. La toxina Shiga daña el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, activa el sistema del complemento (parte de las defensas del cuerpo) y provoca coágulos en vasos muy pequeños, sobre todo en los riñones.
- Infecciones invasivas por Streptococcus pneumoniae: aunque son menos comunes, la enfermedad neumocócica invasiva puede causar una forma específica de SUH. No se entiende por completo el mecanismo, pero podría participar la activación de la vía alternativa del sistema del complemento.
Factores de riesgo no modificables del SUH (no se pueden cambiar). Incluyen:
- Edad: el SUH es más común en niñas y niños, especialmente menores de 5 años.
- Predisposición genética: ciertos cambios o problemas en genes que regulan el sistema del complemento pueden aumentar el riesgo de SUH.
Factores de riesgo modificables del SUH (sí se pueden cambiar o influir):
- Estos factores no están bien establecidos. Aun así, es importante mantener buena higiene y prácticas de seguridad alimentaria para reducir el riesgo de infección por STEC que puede causar SUH.
Los síntomas tempranos más comunes del síndrome urémico hemolítico (SUH) en niñas y niños incluyen:
- Vómitos
- Diarrea con sangre
- Dolor de barriga
- Fiebre
- Escalofríos
- Dolor de cabeza
A medida que la infección avanza y las sustancias tóxicas que se liberan en el intestino destruyen los glóbulos rojos, pueden aparecer otros síntomas:
- Cansancio o sentirse muy cansado
- Debilidad
- Desmayo
- Piel pálida
En etapas más avanzadas o en casos más graves de SUH, pueden presentarse otros síntomas, como:
- Moretones
- Convulsiones
Es importante saber que el SUH también puede causar daño en los riñones y lesión renal aguda (empeoramiento repentino del funcionamiento de los riñones). Los riñones pueden dañarse, lo que puede hacer que usted orine menos y que trabajen más para quitar desechos y líquido de la sangre. Los síntomas de la lesión renal aguda incluyen:
- Sangre en la orina (hematuria)
- Falta de aire
- Hinchazón en las piernas, los tobillos y los pies
- Menos orina de lo habitual
Si usted o alguien que conoce tiene síntomas de SUH, es importante consultar a un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
Para diagnosticar el síndrome urémico hemolítico (SUH), los profesionales de la salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia de salud y antecedentes familiares: Reunir información sobre su salud y la de su familia ayuda a diagnosticar el SUH.
- Examen físico: Se hace un examen completo para buscar señales de un problema médico, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Pruebas de orina: Se pueden pedir varias pruebas para ver si hay daño en los riñones por el SUH. Incluyen una prueba con tira reactiva para albúmina (una proteína) que detecta si hay albúmina en la orina.
- Análisis de sangre: A menudo se toma una muestra de sangre para revisar cosas como la cantidad de glóbulos rojos, la cantidad de plaquetas y cómo están funcionando los riñones.
- Prueba de heces: Se puede analizar una muestra de heces para buscar ciertas bacterias asociadas con el SUH.
Además de estas pruebas de diagnóstico, los profesionales de la salud pueden recomendar más exámenes, pruebas y procedimientos para determinar la etapa o la gravedad del SUH. Estas evaluaciones adicionales pueden incluir:
- Estudios de imagen: Se pueden hacer radiografías o resonancias magnéticas (RM) para ver qué tan avanzado está el daño en los órganos o si hay complicaciones relacionadas con el SUH.
- Biopsia de riñón: En algunos casos, se toma una pequeña muestra de tejido del riñón para examinarla al microscopio y evaluar qué tan grave es el daño.
Es importante recordar que estos exámenes, pruebas y procedimientos deben hacerlos profesionales de la salud según cada caso. Si usted sospecha que usted o su hijo o su hija tiene SUH, consulte a su profesional de la salud para recibir un diagnóstico y orientación adecuados.
Los objetivos del tratamiento del síndrome urémico hemolítico (SUH) son aliviar los síntomas urgentes, prevenir complicaciones y tratar las causas de fondo. A continuación se explican las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:
Medicamentos:
- Antibióticos: Por lo general, no se usan, a menos que haya infecciones en otras partes del cuerpo.
- Terapia anti‑complemento: Es eficaz en el SUH atípico, que se caracteriza por la activación descontrolada de la vía alternativa del complemento (parte del sistema de defensa del cuerpo). Ayuda a reducir la insuficiencia renal.
Terapias y procedimientos:
- Intercambio de plasma (también llamado plasmaféresis o PEX): Es un tratamiento estándar para el SUH y para la púrpura trombocitopénica trombótica (PTT). El PEX elimina anticuerpos contra ADAMTS‑13 y aporta ADAMTS‑13 por medio de plasma fresco congelado (PFC). Así se evita que se formen más coágulos.
- Diálisis: Si ocurre una lesión renal aguda (daño repentino en los riñones), puede ser necesaria para filtrar desechos y líquido extra del cuerpo. Hay dos tipos de diálisis: hemodiálisis y diálisis peritoneal.
- Cuidados de apoyo: Incluyen reponer minerales y líquidos por vía intravenosa (IV), dar glóbulos rojos y plaquetas por IV, y controlar la presión arterial alta con medicamentos.
Otros tratamientos:
- Trasplante de riñón: Si el daño renal importante progresa a enfermedad renal crónica (ERC), puede ser necesario un trasplante para reemplazar riñones que no funcionan bien por un riñón sano de un donante fallecido o vivo.
Es importante saber que los tratamientos específicos pueden variar según la causa de fondo del SUH. Consulte con un profesional de la salud para un plan de tratamiento personalizado.
La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.