Acerca de la anemia aplásica

Descripción general

La anemia aplásica es una afección de la sangre poco frecuente. La médula ósea no produce suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Se caracteriza por pancitopenia, que es la disminución de los tres tipos de células de la sangre.

Puede aparecer de forma lenta o rápida. Puede ser de leve a grave. La causa exacta no se conoce por completo. Se cree que el sistema inmunitario ataca por error la médula ósea. Factores del ambiente, como la exposición a pesticidas y al benceno, algunos medicamentos, la hepatitis que no es causada por virus y factores genéticos hereditarios, también pueden contribuir.

Si no se trata, la anemia aplásica puede poner en riesgo la vida. El tratamiento puede incluir terapia inmunosupresora (medicinas que bajan la actividad del sistema inmunitario) y trasplante de células madre que forman la sangre (también llamadas hematopoyéticas).

Es importante consultar con un profesional de la salud para recibir el diagnóstico y el tratamiento adecuados.

Causas y factores de riesgo

La anemia aplásica puede desarrollarse de tres maneras:

  • Sustancias tóxicas o daño físico: La exposición a ciertos agentes tóxicos, a la radiación y a algunos medicamentos puede causar anemia aplásica.
  • Defectos genéticos hereditarios: En algunos casos, la anemia aplásica se debe a cambios genéticos que se heredan en la familia.
  • Mecanismos mediados por el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo): Esta es la forma más común. Aparece sin antecedentes familiares ni exposición comprobada a químicos.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: La anemia aplásica es más común en niñas y niños, en adultos jóvenes y en personas mayores.
  • Factores genéticos: Algunos genes, como el antígeno leucocitario humano (HLA) de clase II DRB1*15:01, pueden aumentar el riesgo de presentar anemia aplásica. Este gen influye en cómo responde el sistema inmunitario del cuerpo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar o influir:

  • Medicamentos: Algunos medicamentos se han relacionado con la aparición de anemia aplásica.
  • Infecciones por virus: Ciertas infecciones virales pueden aumentar el riesgo.
  • Exposición a sustancias tóxicas: El contacto con ciertos químicos tóxicos puede contribuir a la anemia aplásica.
  • Radiación ionizante: La radioterapia puede aumentar el riesgo de anemia aplásica.

Es importante saber que estos factores no se aplican a todas las personas con anemia aplásica, y la causa exacta puede variar de una persona a otra. Si le preocupa su riesgo de desarrollar anemia aplásica, consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la anemia aplásica (cuando la médula ósea no produce suficientes células de la sangre) pueden ser poco claros e incluyen:

  • Mareo
  • Moretones con facilidad
  • Cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Irritabilidad
  • Sensación de desmayo
  • Piel pálida
  • Problemas para respirar
  • Debilidad

A medida que la anemia aplásica avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos incluyen:

  • Infecciones que no se quitan
  • Moretones y sangrado más fácil de lo normal
  • Falta de aire
  • Sangrado de nariz y de encías
  • Palidez
  • Fiebre
  • Latidos del corazón rápidos o irregulares
  • Manchas rojas o moradas en la piel (púrpura)
  • Pérdida de peso sin explicación
  • Puntitos morados en la piel

Si tiene cualquiera de estos síntomas, en especial pérdida de peso sin explicación, cansancio, sangrado o moretones, o puntitos morados en la piel, es importante consultar a su médico. Su médico puede evaluar sus síntomas y darle la orientación y el tratamiento adecuados.

Diagnóstico

Para diagnosticar la anemia aplásica, los médicos suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de la salud buscará signos de un problema, como dolor, hinchazón o presencia de bultos en el cuerpo.
  • Análisis de sangre: Incluyen un hemograma completo para revisar si hay problemas en los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. También pueden medir los niveles de folato, vitamina B12 y eritropoyetina.
  • Biopsia de médula ósea: Se toma una pequeña muestra de médula ósea para revisar cuántas células madre hay y qué tan sanas están. Las células madre producen las células de la sangre.

Se pueden hacer exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para saber el grado o la gravedad de la anemia aplásica. Estos incluyen:

  • Pruebas de imagen: Se puede usar una resonancia magnética (RM) para evaluar el estado de la médula ósea.
  • Recuento de neutrófilos: Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir infecciones. Su cantidad puede indicar la gravedad de la anemia aplásica.
  • Recuento de plaquetas: Las plaquetas ayudan a la coagulación de la sangre. Un recuento bajo puede indicar la gravedad de la anemia aplásica.
  • Recuento de reticulocitos: Los reticulocitos son glóbulos rojos jóvenes. Su cantidad puede mostrar qué tan bien la médula ósea produce nuevos glóbulos rojos.

Es importante que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realicen profesionales de la salud. Ellos usarán los resultados para diagnosticar y determinar la gravedad de la anemia aplásica en cada caso.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la anemia aplásica son reducir los síntomas y estimular la médula ósea (el tejido esponjoso dentro de los huesos que produce las células sanguíneas) para que produzca células nuevas. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Transfusiones de sangre: Las transfusiones pueden aumentar de forma temporal los niveles de glóbulos rojos y plaquetas. Esto alivia síntomas como cansancio y sangrado. Sin embargo, las transfusiones repetidas pueden causar complicaciones como sobrecarga de hierro (demasiado hierro en el cuerpo).
  • Medicamentos: Se pueden recetar antibióticos para combatir infecciones, ya que las personas con anemia aplásica tienen bajos los glóbulos blancos. Además, la terapia inmunosupresora (medicamentos que bajan la respuesta del sistema inmunitario) puede ayudar a frenar el ataque del sistema inmunitario a la médula ósea. Esto permite que la médula se recupere y produzca células sanguíneas nuevas.
  • Trasplante de médula ósea: Este procedimiento reemplaza la médula ósea dañada con células madre sanas de un donante. Su objetivo es estimular el crecimiento de células nuevas a largo plazo. Antes del trasplante, pueden administrarse medicamentos de quimioterapia (medicamentos fuertes que destruyen células) para eliminar células anormales de la médula ósea.
  • Cambios en los hábitos de salud: Es importante que las personas con anemia aplásica eviten la exposición a toxinas en su entorno que puedan dañar aún más la médula ósea.

Es fundamental consultar con un profesional de la salud para recibir recomendaciones de tratamiento personalizadas y hablar sobre los posibles riesgos y beneficios de cada opción.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis en su situación particular. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.